Talentos de El Poblado en el Team Medellín

Santiago Vargas Roldán -Natación

Con el nadador Santiago Vargas, Vivir en El Poblado inicia un seriado con los deportistas de la comuna 14 que integran el equipo de nuevos talentos de la ciudad.

Por Sebastián Aguirre Eastman / sebastian.aguirre@vivirenelpoblado.com

Todos los miércoles, sin falta, Santiago Vargas Roldán debe ir a entrenar a las piscinas de la Liga de Antioquia de Natación a las 4:00 a.m. Es la única hora en la que él y otros cinco compañeros tienen las aguas a su disposición para la preparación que requieren los deportistas de su talla.

Es el sacrificio que exige el alto rendimiento. A sus 13 años, este habitante de El Poblado -cerca al centro comercial Oviedo-, hijo de Edwin y de Blanca Elena, hace parte desde abril de 2018 del Team Medellín, un programa que creó el Índer para promover nuevos talentos deportivos de la ciudad en diferentes disciplinas.

Santiago nada desde los tres años, cuando sus padres lo inscribieron en los cursos de la Liga para familiarizarse con la natación. Comenzó como un plan convencional al que cualquier familia puede acceder para fortalecer la motricidad de su hijo, pero cuando el niño cumplió seis, los mismos instructores reportaron que habían identificado en él habilidades que otros no tenían y les propusieron iniciar un proceso formativo más estructurado.

Edwin y Blanca estuvieron de acuerdo. A Santiago lo acogió el Centro de Iniciación y Formación para el Alto Rendimiento -Cifar-, en el que la Liga selecciona deportistas para brindarles medios y servicios especializados como complemento a su entrenamiento.
El niño empezó entonces a entrenar una vez por semana, luego a los 8 años la intensidad se incrementó a tres sesiones semanales y a los 11, cuando culminó su etapa en el Cifar, ya practicaba de lunes a sábado por dos horas diarias.

Del Cifar pasó al Club Estrellas de Natación y luego a Huracanes, al cual hoy representa. Durante ese proceso, a los 12 años le sumó una hora más a su plan y a los 13 le añadió una sesión de entrenamiento para completar siete a la semana, pero como también tiene que descansar al menos un día, ese tiempo lo compensa con las prácticas de los miércoles en la madrugada.

Toda esa preparación fue dando frutos en su rendimiento deportivo, acumulando medallas en cuanto evento participaba representando a sus clubes, a la Liga y al departamento.

El “entrenamiento invisible”

Los padres han sido un apoyo clave para Santiago. Ellos, dice Edwin, se encargan del “entrenamiento invisible” del joven, quien en 2019 cursará octavo grado en el colegio San Ignacio de Loyola.

Dicha tarea consiste en ayudarle a controlar sus horas de sueño -debe dormir mínimo nueve horas- y llevar una dieta estricta y abundante, sugerida por los nutricionistas que acompañan el proceso formativo del Team Medellín. Y por supuesto el apoyo emocional es clave para que Santiago mantenga el foco en su crecimiento deportivo.

Incluso, señala Edwin, han tenido que modificar muchas de su rutinas para ajustarlas a las de su hijo. “Al principio fue difícil porque él entrenaba a las 4:00 de la tarde y no teníamos quién lo llevara a las piscinas”. La cosa se complicó cuando los entrenamientos eran diarios y por más tiempo.

Esto motivó a Edwin, ingeniero de sistemas, a modificar sus hábitos laborales. Estaba vinculado a UNE, donde al principio le otorgaban permisos, pero luego se independizó y hoy trabaja desde la casa para acompañar a Santiago en sus actividades deportivas.

El Team Medellín

El año 2017 fue extraordinario en resultados para Santiago. Coleccionó medallas en sus pruebas favoritas, las de fondo, que implican más resistencia que velocidad, y las combinadas, en las que se mezclan los estilos de nado: pecho, espalda, libre y mariposa.
Su movida en los escalafones de la Liga de Antioquia no pasó desapercibida, y por eso la Liga, su club y su familia se pusieron de acuerdo para postularlo en la convocatoria pública que hizo el Índer para captar nuevos talentos y vincularlos con el Team Medellín, al cual fue seleccionado en abril pasado.

Allí el joven recibe, a la semana, dos sesiones de fisioterapia, dos de preparación física y una de entrenamiento mental. También debe hacer cada mes un trabajo social como parte de su compromiso con el programa.

Su meta es ser campeón olímpico, pero aún falta para que ese anhelo se concrete. Antes debe integrar las selecciones Colombia, para lo cual debe esperar hasta los 15 años, que es la edad con la que se inicia la representación nacional.

 

Una anécdota de Santiago

“En un pasado torneo nacional que se hizo en Pereira, yo estaba disputando la medalla de bronce frente a un rival de Bogotá. Ambos lucíamos gorro y pantaloneta de color negro, así que era difícil diferenciarnos. Mi papá estaba en la tribuna y estaba grabando la carrera con su celular. Yo obtuve la medalla por pocas centésimas, y cuando vimos el video, mi papá comenzó a señalarme algunos aspectos de la carrera; le tuve que decir que le estaba haciendo fuerza al otro rival, pues ese que él señalaba con su dedo no era yo”.