Esta Luna tiene pinta de ser una estrella

La joven de 14 años es una de las promesas con mayor proyección de la gimnasia colombiana. Quinta entrega del seriado con los talentos de El Poblado que hacen parte del Team Medellín.

Su primer viaje fuera del país fue “a Cali”. En verdad era un error, pero quién quería corregir a esa pequeña de siete años cuando a todos les contaba emocionada que iba para su primera competencia como gimnasta.

Luna Henao Bedoya comenzaba así a sobresalir en un deporte al que llegó como una manera de canalizar su hiperactividad infantil. Al menos así lo pensaron sus papás, Juan Carlos y Adriana, en especial él, quien creyó que en la Liga de gimnasia le enseñarían mejores maneras para pararse de manos y dar vueltacanelas sin que algo malo le pasara, como se temía cuando ambos jugaban por largos ratos en su casa del barrio Manila.

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Tras casi siete años (cumplirá quince en julio), Luna ha progresado hasta el punto que entre noviembre y diciembre del año pasado estuvo durante 20 días en un intercambio deportivo en Azerbaiyán, puliendo su técnica con entrenadores de Europa Oriental, quizá los más estrictos y rigurosos de esta disciplina.

Un proyecto familiar

Los inicios de Luna en la gimnasia fueron como los de cualquier niño o niña de seis años, con clases dos veces por semana sin más pretensiones que divertirse y, como se dijo, entretenerla para quemar sus energías infantiles.

Al principio tuvo un breve paso de seis meses por el deporte, pero Luna volvió para satisfacción de la entrenadora Alejandra Forero -“su segunda mamá”, dice Adriana-, a quien le bastó poco tiempo para detectar habilidades físicas en Luna -inició en la gimnasia artística (la de los aparatos), luego pasó a la gimnasia rítmica por su flexibilidad y la coordinación de movimientos para la danza, el ballet y el baile en general con objetos como cuerdas, aros y pelotas-, pero más que eso destacó su actitud, sus ganas y el compromiso, que eran síntomas de cosas mayores.

Le tocó entonces a Alejandra una dura labor para convencer a los papás que le permitieran aumentar la intensidad en el entrenamiento con Luna. El objetivo lo consiguió y logró que la niña asistiera a practicar por tres horas diarias de lunes a viernes.

De repente la carrera deportiva de Luna se convirtió en un proyecto familiar para los Henao Bedoya, hasta el punto que la mamá tuvo que cancelar las clases nocturnas que dictaba en el Centro del Hábitat y la Construcción del Sena en Pedregal -trabajo que combinaba con sus labores en una empresa de construcción- para poder acompañar a su hija a los entrenamientos.

Con el tiempo, el esfuerzo de los padres y la niña fueron recompensados, pero sus progresos continuaron modificando sus rutinas. Cuando estaba cursando sexto grado en el colegio Palermo, la Liga de gimnasia le planteó a la familia la posibilidad de inscribir a Luna en clases académicas virtuales con la Universidad Católica del Norte, con la cual se había suscrito una alianza de preparación con los deportistas.

Fue un cambio muy brusco y de difícil aceptación para todos, pero que benefició la preparación deportiva de Luna, ya que no se atrasaba en sus obligaciones académicas aún si estaba de viaje en alguna competencia -algo que cada vez era más frecuente -y podía concentrarse en ambas actividades.

Cumpliendo sueños y metas

Luna y su entrenadora Alejandra no niegan que algún día quieren llegar a unos Juegos Olímpicos, pero ellas prefieren ser cautas con sus metas e ir planificando año a año, sin dejar que la mente vuele muy lejos.

Su crecimiento deportivo la ha llevado a ser seleccionada por Antioquia y Colombia, compitiendo en torneos nacionales e internacionales como Panamericanos y Suramericanos.

En la preparación, ha ido tres veces a México a medir su nivel ante gimnastas del ciclo olímpico, también en Chile en otra ocasión, y a finales de 2018 fue a Azerbaiyán junto a su compañera Salomé Ricaurte.

“Los 20 días más duros de mi existencia”, recuerda Luna. No fue fácil su estadía allí, tanto por el choque cultural como por la exigencia de los entrenamientos. Las instructoras no eran tan cálidas como Alejandra, no por nada eso de que es su “segunda mamá”, pero la experiencia fue gratificante en cuanto aprendió y repitió técnicas que seguro se reflejarán en futuros resultados.

El viaje tenía el objetivo de prepararse, aprender y conocer, pero también esperan Luna y Alejandra que les sirva para lucirse en el Mundial juvenil de Rusia en el segundo semestre de 2019 y en los Juegos Nacionales de Cartagena a finales de año.

¿Qué es el Team Medellín?

Este es un programa creado por el Índer de Medellín para apoyar a “deportistas de diferentes disciplinas en temas económicos, de medicina, fisioterapia, psicología, nutrición y con educadores físicos que fortalecen su proceso deportivo”.
Los integrantes deben tener entre 5 y 19 años y haber nacido en la ciudad o al menos haber vivido en ella los últimos tres años.
La entidad realiza una convocatoria pública y primero hace una preselección. Luego efectúa unas pruebas de condición física para finalmente elegir a los integrantes.
El Índer ha hecho hasta el momento dos convocatorias de las cuales han sido seleccionados 116 deportistas entre más de 400 postulados.

 

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