La finca de Aristides huele a dicha

La tradición silletera en la Feria de las Flores y el Desfile de Silleteros
Aristides y sus hijos cultivas flores y fresas para comercializar en la ciudad.

La finca El Chagualo huele a dicha. ¿A qué huele la dicha? A algo así como el aroma de la flores No me olvides o Estrellita de Belén, dos de las favoritas de Aristides de Jesús Ríos Grisales, de 73 años y uno de los pioneros del Desfile de Silleteros.

Aristides tiene en su finca de la vereda Pantanillo, de Envigado, más de 43 variedades de flores, pero cuando le quiere hacer un cumplido a su “vieja” para demostrarle cuánto la ama, tiene que ir a comprar el ramo: “a ella le gustan son las rosas” y de esas no tiene en sus invernaderos.

Este hombre, nacido y criado en Santa Elena, recuerda cómo desde los nueve años empezó a comercializar flores en el llamado Pedrero, hoy Plaza de Las Luces. Ahora es él quien recibe a los visitantes en su casa. Lo hace a su estilo: con conversaciones largas que se desvanecen entre lo serio y lo jocoso. Dice que conversa tanto que buena parte de su día se le va entre flores y Juanita, una de sus vaquitas.

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La tradición silletera no es exclusiva de agosto, pero por estas fechas el olor a flores se exacerba.
Hay tradición, orgullo y dicha. Descubra a  qué huele una finca  de las pioneras.

A El Chagualo, en la época de la Feria de las Flores, llegan visitas de todo el mundo. De las más descrestantes, cuenta Aristides, ocurrió minutos antes de esta entrevista, pues recién se había despedido de un árabe, quien dejó plasmado en el libro de visitas que él es un hombre sabio de las flores. Y no le falta razón.

Lo conocedor no lo dan únicamente los años, también es necesario amar lo que se hace. Con su silleta tradicional al hombro ha conseguido más de 30 reconocimientos, que no le hinchan el corazón tanto como cuando le echan flores en el desfile por el arte y la tradición que reposa sobre sus hombros. “Cultura sagrada”, así la considera.

Aristides lo espera —no solo por los días de Feria— para recorrer el sendero que rodea su tierrita y enseñarle un poco sobre Alelíes, Pascuitas, Centavito y otras historias de flores, aromas, bosques y una tradición que desde 2015 es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, pero que permite sentir el olor de la dicha de ser silletero.

Por: Daniel Palacio Tamayo / daniel.palacio@vivirenelpoblado.com

 

Programación de la Feria de las Flores 2019

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