¿Vórtices polares? ¡Abordemos las arcas!

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¿Vórtices polares? ¡Abordemos las arcas!
Este cronista ya compró una acción de un dólar para el Arca Uno
/ José Gabriel Baena

¡Buenos días, señoras y señores! Para no hablar de los desastres de movilidad que asolarán la ciudad próximamente por cuenta de los 84 “remiendos” o “intervenciones de crisis” de la canalización del río que costarán 75 mil millones –para que el metro no se descarrile este año, ojo– ni del siniestro parque lineal que destruirá por completo la Vía Regional entre la estación Ayurá y el puente de San Juan, sólo para empezar, pongamos sobre el tapete algo más positivo en términos globales:

Los pavorosos vórtices polares que congelaron desde hace varias semanas prácticamente el Canadá y la mitad de Estados Unidos, más los fríos inclementes en todo el norte del planeta, han puesto de relieve la urgencia de diseñar modelos de salvación para la especie en el caso de altísima probabilidad de que ese tipo de fenómenos se repitan multiplicados por 100 en sus dimensiones en el próximo invierno. Frente a esto quiero recordar que las catástrofes posibles ya han sido puestas en el cine en inteligentes y entretenidas películas como El día después de mañana o 2012: en esta última se mezclan inmensurables eventos volcánicos con tenebrosos vórtices polares que reproducen según los científicos lo que habría ocurrido en la Tierra hace unos ocho mil años con el famoso “Diluvio Universal” detallado en la Biblia y en numerosas memorias planetarias. Pero en 2012 se ofrece la tabla de salvación, precisamente con la construcción de varias gigantescas naves o “arcas”, en China, para el escape de multimillonarios y dirigentes políticos, a una escala muchísimo mayor a la nave de Noé.

Como se sabe, tarde o temprano la realidad termina por parecerse a la ficción y hace apenas un mes se anunció que una empresa de Florida (EUA) está detrás de la construcción de una ciudad-barco que permita a sus habitantes recorrer el mundo a salvo sin abandonar las actividades de la vida cotidiana como trabajar, estudiar o comprar: esto es, ¡un arca! Según la agencia EFE, Roger Gooch, vicepresidente de la empresa Freedom Ship International, expuso la filosofía de un proyecto en el que lleva embarcado 15 años, aunque se dio a conocer públicamente a finales de diciembre. Cuestión de paciencia: Noé también se demoró como 100 años predicando por su arca. Gooch habló de las dificultades para hacerlo realidad, principalmente por su alto costo. Con 1.372 metros de largo, 228 de ancho y 106 de alto, la gran ciudad-barco “Libertad de los Mares” sería capaz de albergar de 50.000 a 100.000 personas repartidas en 17.000 apartamentos, con servicios de restaurantes, casinos, tiendas, escuelas, hospitales, aeropuerto, un lugar ideal para vivir o desarrollar una empresa, en desplazamiento continuo por todo el mundo. La tarea no es fácil. Se necesita una inversión total de 10 mil millones de dólares. Se podrá empezar con 1.000 millones, dice Gooch. Diseño primario y obras de ingeniería: de tres a cinco años. La enorme embarcación se desplazará gracias a la propulsión brindada por cientos de motores eléctricos, conocidos como azipods, que actualmente son utilizados en los principales cruceros. El promotor está muy optimista: ha tenido una respuesta apabullante que da esperanzas de que el “Freedom Ship of the Seas” se pueda hacer realidad. Este cronista ya compró una acción de 1 dólar para el Arca Uno. ¿Será que el Grupo Argos se le mide a encargar un arca entera, por si la nieve nos llueve?
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