Vivir la voz, el instrumento del alma

Voces de afuera y propias interpretarán y compartirán diversos estilos, en el XIV Festival de Música Coral José María Bravo Márquez

Por Luisa Martínez

En la noche del 7 de julio, el templo El Verbo Divino, en el barrio Conquistadores de Medellín, tembló. Tembló con el vozarrón que soltaron coristas al aire y estremeció a los asistentes que, por gusto o casualidad, estaban presentes. La iglesia estaba a reventar –había más de 600 personas–; era la inauguración de XIV Festival Coral de Medellín José María Bravo Márquez. Los grupos anfitriones, Ensamble Vocal de Medellín y Capella Nova, dirigidos por Jorge Hernán Arango, dieron la apertura y los coros invitados de Venezuela, Chile, México, Argentina y Estados Unidos estaban expectantes. De pronto, algunos coristas que estaban en las bancas se sobresaltaron, cuando de improviso, Jorge Hernán, también director del festival, los presentó al público y les pidió cantar. Valga decir que “los cogió fuera de tono” y así, confundidos y sorprendidos, tuvieron su primera presentación en la ciudad.

Hasta el 11 de julio, en diferentes escenarios de la ciudad, se oirá música coral en 19 conciertos gratuitos con coros locales. Tal como dice su director, “el coro no es un estilo de música, sino un instrumento musical que puede cantar lo que desea”. Es especial, porque es “el instrumento más íntimo de todos… Puedes dominar un piano, un violonchelo o una guitarra, pero nunca alcanzas a tocar lo que verdaderamente siente tu alma, en cambio sí puedes cantar lo que está en tu alma”, agrega.

En El Poblado se presentarán, el 9 de julio, Capella Nova y el coro de la Universidad de La Florida, en la iglesia San José a las 7 pm. El 10 julio, la Coral Alianza Francesa de Medellín y Vox Lumini, estarán en la Casa Teatro El Poblado, a las 8 pm. La clausura será el 11 de julio, en el Teatro Metropolitano, a las 4 pm, con los cuatro coros invitados, el Ensamble Vocal de Medellín, en compañía de la Orquesta Sinfónica Juvenil Red de Escuelas de Música de Medellín.


Ensamble Vocal de Medellín: el coro en la ciudad


Coro Ensamble Vocal de Medellín. Foto cortesía


< Jorge Hernán Arango. Foto cortesía

Con un trabajo intenso desde 2002, cada año el festival le da un espacio a esta música del alma para mantenerla y conservarla. Para eso, Jorge Hernán Arango tiene claro que lo más importante cuando se es director, es la comunicación, pues esta es “la relación exacta entre lo que quiere el compositor y lo que el público entiende”. Cuando esto no sucede, “es que el público se va alejando y es lo que hace creer que la música coral es solo para las iglesias”. Con la Corporación Ensamble Vocal, que en 2015 cumple 20 años, Jorge ha llevado este arte a diferentes públicos de la ciudad. Hace poco creó un nuevo coro con jóvenes de las comunas 1, 2 y 3 y está seguro que a donde llegue, con esta iniciativa, siempre habrá quienes querrán formar un grupo. En este ejercicio musical, dice, se aprenden cinco valores fundamentales: tolerancia, disciplina, mística, confianza y respeto. “Todos ellos forman el único valor del ser humano que es la ética”, agrega.

Durante el festival, Ensamble de Música de Medellín presenta un repertorio diverso, y cada pieza, sea colombiana, latinoamericana, clásica o espiritual, la cantan con cariño. El repertorio está vigente en la memoria, pues acaban de presentarlo en el Festival Internacional de Coros Sine Musica Nulla Vita, en la ciudad de Egeln, Alemania, que se realizó a finales de mayo. Por ahora, hay dos obras con las que el coro vibra: Laudate domini –se las dedicó el director catalán Josep Vila i Casañas, y “cuando cantamos es como si tomáramos agua fresa”, dice Jorge–. La otra, un arreglo de Lucía, de Joan Manuel Serrat, que hizo Arango junto al director venezolano Gregory Pino. “El problema es que cuando la cantamos, lloramos”, expresa emocionado.

En los próximos días, antes de salir al escenario, Jorge hará con el coro la rutina acostumbrada: respirar cinco o 10 minutos, vocalizar y resonar para alertar al cuerpo de que va a entrar en sintonía. Luego dejará al coro tranquilo y, antes de dirigirse por primera vez al público –que es cuando tiene la voz quebrada, con una mezcla de alegría y debilidad–, les dirá: “Muchachos, solo el amor logra que uno cante bien. Vamos”.


El canto lírico Vox Lumini, de Chile


Coro Vox Lumini, de Chile. Foto cortesía


< María Isabel Fredes

Antes de venir a Medellín, los integrantes de Vox Lumini se prepararon durante un mes, tres horas diarias. Aun cuando había partido de Chile en la Copa América, su joven directora, de 30 años, María Isabel Fredes, convocó a ensayo. Para ella, lo más importante en el grupo es la solidaridad: “Cuando se falta a un ensayo o cuando se quiere cantar más fuerte para sobresalir, no eres solidario”. Y es que “la gracia del coro no es que sobresalga alguien, la virtud está en ensamblar y formar esto que se llama instrumento coral”.

Los integrantes de Vox Lumini son estudiantes o egresados de licenciatura en música, con especialización en canto y dirección coral, y hacen parte del Teatro Regional del Maule, en la ciudad de Talca. Su repertorio busca la complejidad y va desde el Renacimiento hasta la música contemporánea. En esta ocasión, su estilo lírico hará vibrar con Gracias a la vida, de Violeta Parra, entre otras canciones.


Hominis Urbi: Voces masculinas


Coro Hominis Urbi, de Venezuela. Foto cortesía


< Henry José Quintero

“Después de que cantas en un coro una vez, cantas toda la vida”, expresa Henry José Quintero, director del coro Hominis Urbi, de Venezuela. Quintero lo creó en 2006 con un grupo de amigos suyos de coros anteriores que lo apoyaron. Todos ellos, hombres, son los que ahora abarcan composiciones de diferentes géneros –boleros, tango, espiritual, sacra– y la música venezolana –joropo, gaita, pases, merengue venezolano– que es lo que quieren compartir en Medellín.

Ver programación en www.ensamblevocaldemedellin.com