Viva el jardín / Enero (quincena 1)

 
 Publicado en la edición 405, enero 15 de 2010 
   
 
 
 
Gardenia
 
 
 
   
 
La gardenia tuvo un prestigio destacado hasta los años veinte. Se le consideraba romántica, exótica, y lucía hermosa tanto en el escote de una dama como en la solapa de un caballero. No es que haya perdido ese prestigio, pero parece que no se le cultiva como en tiempos atrás. Es fina y delicada, tanto, que la mayor dificultad de su cultivo reside en la preservación de los capullos, de ahí que el riego ha de ser mesurado pero nunca insuficiente, pues en ese caso puede perderse su floración.
Requiere una atmósfera húmeda, lo que se logra rociando la planta regularmente con agua tibia. Por supuesto que se desarrolla muy bien en eras, y luce ahí en toda su belleza, pero también puede ser sembrada en matero, usando tierra compacta que se logra añadiendo algo de arcilla. Debe protegerse del sol directo, pero permitiéndole la mayor cantidad de luz. Mientras no tenga capullos se puede abonar un poco cada semana. Verla florecer, constituye uno de los mejores momentos para los cultivadores.