Vender discos no es el negocio

Según Carlos Esteban Estrada de Mélodie Lounge, “los sellos independientes han ganado fuerza porque son más ágiles y permiten la cooperación. No hay carteles ni exclusividades comerciales, hay respeto por la identidad del artista y cada músico es prioridad para el sello”.

No obstante, es claro que muchas emisoras siguen estigmatizando a los sellos independientes y restringiendo su programación porque aducen que independiente es sinónimo de mala calidad; algo que se ha desvirtuado en los últimos años con la incorporación de nueva tecnología, asequible para grabar, producir y reproducir la música.

Lo legal como estrategia de protección

¿Pero cómo sobrevivir entonces en un mercado tan competido? Basado en su experiencia, Carlos Estrada, sugiere a los músicos, aterrizar su propuesta artística en las tierras de lo legal. “Lo primero es constituir una sociedad entre los mismos artistas con un empresario o manager. Registrar la producción con patente y marca. Cumplir con los aportes tributarios exigidos por la ley. Registrar los derechos de autor y de reproducción. Y clarificar las regalías por presentaciones en vivo entre los artistas y el staff de producción”.

Esto último es muy importante porque los empresarios de hoy exigen conocer el montaje y los requerimientos para los conciertos, por encima de la calidad de la producción de estudio. Por ello es vital que cada grupo se arme de un DVD que muestre al grupo en vivo y un portafolio que incluya biografía, imagen, estilo, discografía, currículum de los integrantes. “La experiencia muestra que al empresario lo que le más importa es que el material sea claro, corto y atractivo”, afirma Juan Diego Valencia, Director de Puerto Candelaria.

Es mejor compartir que vender

Según cuentas de Estrada, acorde con el modelo tradicional, para un CD que se venda en una discotienda a 30 mil pesos la mayor utilidad se la llevan el distribuidor (20%) y la tienda (48%), el sello recibe 32% ($9.700 pesos) y de eso el artista solo recibe $2.500 pesos. Por ello la opción más rentable para los sellos independientes ahora es la venta directa y la creación de nuevos canales de distribución. A menos intermediarios, mayor es el margen de utilidades.

Pero el panorama parece aún más desolador con la cuentas que hace Federico López de Lorito Records: “Suponiendo que un artista viva con 700 mil pesos mensuales, si está afiliado a una casa disquera y le reconocen los 2.500 pesos por CD debe vender 311 CD al mes, 10 CD diarios. Muy difícil. Pero si quiere obtener más utilidades (20 mil por CD) al comercializar su trabajo como sello independiente deberá vender 2 CD diarios, incluso los domingos. Esto en el caso de ser un artista solitario porque cuando hay grupo se debe dividir estas utilidades por la cantidad de integrantes”.

Por eso López propone que se gana más compartiendo, regalando la música, y financiarse realizando conciertos con una puesta en escena atractiva y con valores agregados como la venta de souvenirs, porque vender discos no es un negocio.

Liberar la música

Aunque a simple vista la propuesta de Federico López de regalar la música parece descabellada y kamikase, es una estrategia audaz que ha tomado fuerza en el mundo. Los programas de computador que permiten compartir la música han masificado el intercambio y la proliferación de la piratería y le han dado pie a las disqueras para argumentar que sus ventas han disminuido; además han cambiado la relación de los artistas con sus públicos.

“Hoy la gente adquiere música ‘original’ porque comparte la identidad de un artista. En este sentido el artista adquiere reconocimiento por ofrecer un servicio de experiencias más que un producto”, explica Federico López.

Colofón

Soplan nuevos vientos en el mercado musical y abren nuevos caminos para nuestros artistas. Pero su consolidación implica mayor trabajo asociado para ser comercial y económicamente competitivos, comercialización independiente, personal y directa, integrar varias disciplinas para innovar en valores agregados, fortalecer sus presentaciones en vivo, legalizar su profesión y producciones. Y como dice Federico López “enamorar al público con experiencias musicales, creativas y sensibles, más que con productos comerciales”.