Vecinos divididos por parquímetros

Los que están en contra dicen que durante todo el día hay personas que llegan a los negocios, compran una empanada o una gaseosa y enseguida se van. En las noches apenas sí escuchan el murmullo distante de la calle.

A veces llegan cartas

María Victoria Restrepo, dueña de El Reverbero, un pequeño negocio de venta de empanadas del sector, y otros comerciantes, acusan directamente a Amparo Gaviria, Presidenta de la Junta Administradora Local, de pedir la instalación de los parquímetros en contra del sentir mayoritario de la comunidad. Para respaldar esta tesis enviaron un derecho de petición con 513 firmas al Tránsito, pero allí les respondieron que tenían otro documento, respaldando los parquímetros, con el doble de firmas. En una reunión sostenida en el salón de la Divina Eucaristía, a la que asistió Álvaro Restrepo, Subsecretario Técnico de Tránsito, el tono de los reclamos en contra de Amparo Gaviria fue bastante airado, lo que ha enrarecido el clima de la discusión.

Gaviria dice que ella no pidió los parquímetros, que esa no es su atribución. Reconoce, sí, que planteó los problemas del ruido que hacen los rumberos del Lleras cuando llegan por sus carros, y también la inquietud de algunos comerciantes, quienes afirman que sus clientes no siempre encuentran estacionamiento. Fue ante estas inquietudes que el Tránsito decidió plantear la instalación de las 86 celdas, para cumplir con el contrato que tiene el Municipio con la firma Azer, y que se vence el año entrante.

Según el color del cristal con que se mire

Ante el hecho muy probable de que en Provenza existan parquímetros, son distintas las versiones de las consecuencias que esto podría traer para el sector. María Victoria Restrepo piensa que la instalación representaría el fin de los pequeños negocios, pues los clientes, según dice le han manifestado personalmente, no estarían dispuestos a pagar 2.100 pesos por el estacionamiento. El problema de esto es que, por las condiciones del contrato entre Azer y el Municipio, no es posible realizar cobros fraccionados, aunque la Alcaldía ha dicho, por intermedio de Álvaro Restrepo, que estaría dispuesta a implementar otro esquema que permita cobros fraccionados, en un nuevo contrato.

Un grupo de vecinos de la carrera 36 le envió una carta a la Secretaría de Tránsito pidiendo que reevalúen las zonas en las que se permitiría el estacionamiento a residentes carnetizados, que actualmente son las carreras 34 y 35. Según ellos, en la 36 viven 22 familias, más que en las otras calles, y si allí instalan parquímetros sus familiares no podrían ir a visitarlos. Otra de sus preocupaciones es lo que puede suceder con la instalación de celdas frente a La Divina Eucaristía, pues, dicen, pocos irán a las misas y demás actividades religiosas.

El padre Jorge Eduardo Barrera, párroco de La Divina Eucaristía, se hace eco de esta preocupación, aunque en la reunión con Álvaro Restrepo, el funcionario planteó la posibilidad de que en horas de servicio religioso no se cobre por el uso de los parquímetros.

Por otra parte, los vecinos que están a favor piensan que con ellos se podría controlar el estacionamiento por tiempos largos que ven en algunas calles y el ruido de los que dejan sus carros en las calles, que tanto los molesta en las noches. En lo que sí coinciden todos los involucrados es en señalar la escasez de parqueaderos que presenta la zona.