Vecinos de La Poblada también sufren

   
  
   
 Según María Eugenia Vélez y Raúl Montoya, de la Veeduría Quebrada La Poblada, hace más de 10 años que no le hacen mantenimiento y desde el fuerte invierno del año anterior, la situación se ha complicado más por la socavación de muros y erosión en la tierra especialmente en Lalinde.
Con el acelerado desarrollo de El Poblado, sobre todo de construcciones que día a día se alzan sobre las laderas y en muchos casos, cercanas a cuencas y quebradas que atraviesan la comuna; los problemas de contaminación, tala de árboles y desvío de aguas están al orden del día, afectando severamente la estabilidad del terreno y ecosistema en general.
Vélez, asegura que en una reciente asamblea de la Veeduría con vecinos de la quebrada y con geólogos del Simpad, Sistema Municipal para la Prevención y Atención de Desastres, y de la Universidad Nacional, “señalaron que la construcción sin límites en las lomas de El Poblado arrasa la capa vegetal, cambiando las condiciones de estabilidad y drenaje de la tierra, con el agravante de algunas construcciones recientes que no cumplen con el retiro exigido en el Plan de Ordenamiento Territorial, y constructores que desplazaron el cauce de la quebrada”.
Raúl Montoya, residente que tiene la quebrada a escasos metros de su casa, sostiene que “con el invierno del año pasado, estas aguas ya son torrentosas y si llueve las aguas pueden subir hasta dos metros, además las piedras bajan y golpean los muros de las casas y van haciendo huecos. Los constructores quieren que cada vecino haga su muro, sin tener en cuenta que el que haga el muro va a afectar las aguas hacia abajo; eso pasa por hacer las cosas sin estudios serios”.

Buscando salidas
Ahora, la preocupación de varios vecinos de Lalinde hizo que conformaran la Veeduría, con 12 miembros que se reúnen semanalmente para que el Municipio sepa que tienen conciencia y que piden soluciones integrales, basados en un estudio que indique el real estado de la quebrada.
Para comenzar a darle salida a la problemática, la Secretaría del Medio Ambiente, por medio de Metro Río, contrató a la empresa Omega Ingeniería para intervenir la quebrada y atender algunos puntos específicos. “En Lalinde estamos a punto de empezar a hacer un muro con las mismas especificaciones de uno que hay al otro lado de la quebrada, para evitar que continúe la socavación y las inestabilidades”, afirmó Federico Aristizábal, de Omega Ingeniería, quien se mostró interesado en asistir a diferentes reuniones con la Veeduría.
Prevenir desastres y preservar la naturaleza es el objetivo principal de la Veeduría, que convoca a todos los vecinos a realizar un inventario de la actual situación para plantear soluciones y que no se afecte más el cauce de la quebrada, para habitar sus hogares con tranquilidad.