Fin de semana de vaqueros en Llanogrande

La vaquería nace de la actividad propia que se realiza sobre el caballo en las fincas para dirigir la ganadería.

Entre este viernes 26 y el domingo 28, Asdesilla será la sede de la Copa Nacional de Rodeo. Historias familiares de una práctica con mucha tradición en Antioquia.

Por Sebastián Aguirre Eastman / sebastian.aguirre@vivirenelpoblado.com

Ni siquiera con Martina a bordo, María Luisa Botero se quería bajar del caballo. Solo cuando su barriga tocó el cacho de la silla entendió que debía suspender sus actividades de vaquería, que retomó apenas semanas después de dar a luz.

Ella juraba que después de ser campeona mundial de esquí náutico, y tras su retiro de esta actividad a los 28 años, no volvería a practicar deportes, pero incumplió su promesa por culpa de Álvaro, su esposo, un vaquero antioqueño al que acompañaba a las pruebas por todo el país. Un día quiso ir más allá de hacerle barra y también ensilló su puesto.
Martina nació hace cinco años y dos años después vio a su mamá ser campeona mundial en los Llanos orientales.

María Luisa, Martina y Álvaro son una de las familias antioqueñas más tradicionales practicantes de un deporte que gana adeptos en el país. Este fin de semana, del viernes 26 al domingo 28, estarán en la sede de Asdesilla, en Rionegro, en la sexta edición de la Copa Nacional de Rodeo, que organiza la Asociación Colombiana de Rodeo.

La vaquería nace de la actividad propia que se realiza sobre el caballo en las fincas para dirigir la ganadería.

¿En qué consiste?

La vaquería nace de la actividad propia que se realiza sobre el caballo en las fincas para dirigir la ganadería. Como deporte, mide las destrezas del jinete, como puntería y velocidad al lanzar el lazo, alcance de novillos, superación de obstáculos como barriles y postes, entre otras dinámicas en las que van sumando puntos.

En Antioquia hay catorce escenarios para la práctica de la vaquería, en municipios como Jericó, La Pintada, Puerto Berrío, Caucasia o Santa Fe de Antioquia. A María Luisa la conocimos en Rancho Apalache, un lugar ubicado a menos de un kilómetro de la Universidad EIA, por Las Palmas.

Allí no solo entrena todos los días, también da clases a alumnos desde los cuatro años hasta mayores de sesenta.

El cocinero Fabio Sierra es uno de los alumnos aventajados de María Luisa. Su familia, compuesta por su mamá María del Mar Gutiérrez y su hermano Mateo, ha recorrido el país compitiendo en estos eventos.

Comenzó a los doce años, viendo a su mamá competir. Ella se tuvo que retirar hace unos siete años debido a una lesión en unas vértebras, luego de una caída durante una prueba. Fabio compite en un American Quarter Horse o Cuarto de Milla, considerado ideal para la vaquería dada su velocidad y su potencia. Otras razas comunes son Appaloosa y American Paint Horse, que pueden alcanzar hasta los sesenta kilómetros por hora y pesar hasta 500 kilos.

Mateo no compite, pero conoce en detalle la movida alrededor de la vaquería, pues se ha encargado de la logística mientras Fabio monta. Dice que Guillermo Londoño fue el pionero en Antioquia y responsable de contagiar a muchas personas de esta afición que, comenta, es “muy familiar y sana”.

María Luisa Botero cuenta que en los eventos compiten niños como su hija Martina, e incluso más pequeños en edad. “Hay categorías infantil, prejuvenil, juvenil y abierta, tanto para hombres como para mujeres, que si quieren pueden enfrentarse a los hombres”.
“La presencia de las mujeres ha aumentado. Antes era muy limitado para hombres, pero logramos la igualdad, pues cuando yo competía ganábamos hasta un 30% de lo que ellos obtenían, cuando competíamos en las mismas condiciones y gastábamos igual”, dice María del Mar.

La vaquería nace de la actividad propia que se realiza sobre el caballo en las fincas para dirigir la ganadería.

La pinta y los lazos

  • El calentamiento de jinete y caballo inicia una media hora antes de la prueba. Es tan intensa la preparación del animal como la del humano que lo monta, pues sus músculos deben estar activos para reaccionar ante la alerta que emite el sensor cuando el novillo sale al ruedo.
  • El jinete debe portar botas y jeans vaqueros, camisa de botones de broche y sombrero con barbiquejo, pues si este se cae, el competidor pierde puntos.
    Los lazos que se usan son de cuero, común en la vaquería criolla colombiana, o de riata, en la americana.
  • Al campeonato nacional del fin de semana asisten vaqueros de todo el país e inclusive de Panamá, México y Costa Rica.

¿Cuánto cuesta el ingreso al evento?

Para disfrutar la Copa Nacional de Rodeo, el costo de la entrada general es de 22 mil pesos. La programación inicia el viernes 26 a la 1:00 de la tarde; el sábado 27 y el domingo 28, desde las 10:00 de la mañana.