Usa tu inteligencia emocional


Empieza por identificar lo que sientes en cada instante, luego aprende a expresar y a regular

/ Carolina Zuleta

Para vivir una vida plena y alcanzar nuestras metas más grandes debemos desarrollar una relación saludable con nuestras emociones. La inteligencia emocional tiene tres componentes:

1. Identificar. Se refiere a la capacidad de reconocer qué es lo que estamos sintiendo en cada momento. La mayoría de nosotros utilizamos nuestros pensamientos para decidir qué sentimos, pero en realidad las emociones viven en el cuerpo. Una de las mejores técnicas para identificarlas es poner atención a lo que estamos sintiendo físicamente. Por ejemplo, para mí, el miedo se siente como una corriente que sube y baja por mi pecho, el dolor se siente como un dolor físico en el corazón y la felicidad se siente como una burbuja de aire caliente que se expande por todo mi cuerpo. Para cada uno de nosotros, las sensaciones físicas son diferentes, por lo tanto es fundamental que aprendas cómo cada emoción se siente dentro de ti.

2. Expresar. Contrario a reprimir, es nuestra capacidad de expresar responsablemente lo que sentimos lo que nos permite alcanzar nuestro potencial. Detrás de cada emoción existe un anhelo profundo. Todos los seres humanos tenemos los mismos deseos: ser vistos, ser escuchados, amar y ser amados, importar, ser comprendidos, conectarnos con otros, etcétera. Cuando nos permitimos sentir y expresar, entonces satisfacemos esos anhelos del corazón y así es como vivimos una vida plena.

Muchas personas tienen la falsa creencia de que expresar una emoción es salirse de control. Esto no es cierto; llorar, reír e inclusive gritar pueden ser expresiones saludables de nuestros sentimientos. Salirse de control por lo general pasa cuando hemos reprimido el sentimiento por mucho tiempo o cuando no tenemos los mecanismos para regularlo. Una de las mejores maneras de expresar lo que sentimos es nombrando el sentimiento. Existen cinco emociones primarias: dolor, tristeza, rabia, miedo y felicidad. Cuando escribimos o decimos en voz alta cuál de estas emociones estamos experimentando, empezamos a alejarnos del sufrimiento y a acercarnos al placer.

3. Regular. Todos tenemos la capacidad de aumentar y disminuir el nivel de intensidad de nuestras emociones. Algunas veces queremos incrementar la intensidad para poder expresar lo que sentimos; por ejemplo, queremos sentir más profundamente la tristeza para poder sanar o disfrutar más la felicidad. Otras veces queremos disminuir la intensidad para poder mantener la compostura y no dañar relaciones. Disminuir la intensidad no significa suprimir; regular empieza por identificar lo que estamos sintiendo, luego podemos calmar el dolor pidiendo un abrazo, calmar la rabia respirando, o calmar el miedo hablándonos de manera optimista y amorosa.

Si quieres aprovechar tu potencial y vivir plenamente, usa tu inteligencia emocional. Empieza por identificar lo que sientes en cada instante, luego aprende a expresar y a regular.
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