¿Una ciudad que no estamos percibiendo?

Para el exiliado, regresar le permitió encontrar una ciudad “viva y llena de movimiento”, una Medellín donde se nota el compromiso de la gente y del gobernante “por vivir en una mejor ciudad”
Entre la alta exigencia y la veeduría permanente, seria, rigurosa, a la ciudad, y la mirada pesimista, que no se conmueve con ningún logro, que siempre ve el vaso casi vacío, se puede marcar una brecha que determine el estado de ánimo colectivo en Medellín, la percepción frente a la calidad de vida general y el rumbo que elijamos como sociedad.

Ocurre con cada gran paso que da Medellín: el debate ciudadano, siempre enriquecedor, se abre y surgen las miradas opuestas, a las que hoy proponemos un planteamiento adicional: ¿Hay entre nosotros una ciudad que no estamos percibiendo?

Parte de un hecho simple. Un urbanista, según sus palabras exiliado desde hace 16 años, hoy residente en Costa Rica y alguna vez habitante de El Poblado, regresó por unos días a estas calles y por la experiencia vivida se animó para relatar sus impresiones sobre la Medellín que redescubrió.

Diez y seis años en la vida de una persona marcan huella, mientras que en la línea de tiempo de una ciudad tienen peso relativo. En el caso de Medellín, los últimos 16 años han sido claves en el área social, de orden público, infraestructura y de conexión con el mundo, por supuesto con todos los retos abiertos y con notas altas y también de las bajas.

Al urbanista, regresar le permitió encontrar una ciudad “viva y llena de movimiento”, donde se nota el compromiso “por vivir en una mejor ciudad”.

Y se abrió el debate, siempre necesario. Al planteamiento del urbanista le surgieron réplicas de ciudadanos que viven en Medellín. Le contestaron que su larga ausencia no le permitió percibir la cotidianidad y sus problemas, le dijeron que su visión de turista le ocultó los conflictos.

Antes de que se armara la polémica, el anterior habitante de El Poblado anotó que por vivirlos constantemente, aquí no percibimos los logros de la ciudad. Buen punto.
Por supuesto, esta ciudad es la de los 7 homicidios del pasado fin de semana, la del parque biblioteca cuya reparación costará casi lo mismo que su construcción y de los esperpentos de la Valorización, la de la crisis ambiental y de movilidad, la de las fronteras invisibles, la del microtráfico que se mueve con confianza.

Pero, por hábito, por el pasado doloroso, por fijarnos estándares de ciudades frente a las que aún no nos podemos comparar, ¿estamos dejando de ver la Medellín integral? ¿Estamos descalificando una ciudad que sabe conquistar a los que vienen y a los que regresan?

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