Una cama perfecta

Una cama para soñar
Una de las pequeñas delicias al viajar es el placer de dormir en las camas de hotel, perfectamente tendida, las sábanas suaves, siempre bien templadas, el colchón firme y acogedor, acompañado de almohadas grandes y mullidas.
 
No hay un gran secreto en la industria hotelera, o por lo menos no está muy bien guardado. María Adelaida Osorio, creadora de la marca La Habitación, nos cuenta paso a paso lo que hay que hacer para obtener los mismos resultados del hotel cinco estrellas.
 
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Colchón
La firmeza del colchón es indispensable. Aquellos que son muy blandos no ofrecen suficiente soporte y las personas siempre amanecerán cansadas. Para que la inversión valga la pena, es mejor irse por un colchón costoso y de buena marca.

Sábanas
Las sábanas abrigan el cuerpo, y la piel, sin importar qué tan expuesta o cubierta esté con la pijama, siempre estará en contacto con las sábanas. Para tener las mejores sábanas hay que tener en cuenta tres aspectos: el material del que son hechas, y la calidad y cantidad de hilos. Idealmente el material debe ser 100% algodón para que sean suaves y frescas. Para una calidad óptima, el algodón debe ser pima (fibra extra larga a la que no le salen motas con el uso) y el número de hilos (para el clima de Medellín) debe estar alrededor de los 400. Con un número por debajo de los 175 se obtendrán sábanas muy delgadas y ásperas. Con más de 600 hilos, las sábanas serán delicadas al tacto, pero pueden resultar muy densas para las temperaturas colombianas.

Almohadas
Las almohadas deben generar la misma estabilidad que tiene el cuerpo cuando está de pie, soportando correctamente la cabeza en cualquier posición que se duerma. Para este fin, existen dos tipos de rellenos: el primero es relleno de plumas de pecho de ganso, que aunque puede resultar más costoso es la mejor opción, y hoy pueden conseguirse antialérgicas. La segunda opción es el relleno de fibra sintética o siliconada con memoria, es decir que recupera su forma. El forro también es muy importante para mantener una temperatura fresca. Si el material usado es económico, como el poliéster, la almohada resultará muy caliente, en su lugar es mejor un algodón genérico. Finalmente, la funda debe ser de la misma tela de las sábanas.

Capas de comodidad
Sobre el colchón debe ir el protector de colchones, sin acolchar y antifluídos (esto es importante para proteger el colchón, especialmente del sudor). Encima va una especie de colchoneta mullida, rellena de plumas de pecho de ganso, y forrada en tela 100% algodón de al menos 180 hilos, conocida como pillow. El pillow abraza el cuerpo y se amolda a las curvas de cada persona (esto es gran parte de secreto). Encima de todo esto va el tendido en el orden tradiconal: la sábana ajustable o la de resorte que va cubrir todo lo mencionado anteriormente. Encima la sábana plana con cenefa, y sobre esta puede ir la cobija tradicional o el duvet (que es un sobre hecho, usualmente, en la misma tela de las sábanas y al que se le puede meter la cobija tradicional o una de plumas). El duvet puede hacer las veces de colcha o ser cubierto con edredón. Sobre todo esto van muchas almohadas y cojines en la cabecera. A los pies, una manta o throw, que sirve como cobija auxiliar para estar en la cama sin meterse bajo las cobijas.

 
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Otros detalles para considerar
La altura de la cama debe estar alrededor de los 50 cm. aunque esto debe decidirse según la comodidad de cada persona para pararse y sentarse. Por otro lado las camas mientras más altas, más achiquitan el espacio, mientras más bajitas, el cuarto tendrá más sensación de amplitud.

El tamaño ideal para una cama de pareja es como mínimo 1.60 m. y para una persona sola, es ideal es entre 1.20 y 1.40 m.

No hay que tener más, pero tampoco menos de tres juegos de sábanas: el que está puesto, el que está en la lavadora, y el que está listo en el clóset de linos para ser usado.

En colores y diseños el gusto es muy personal, todo es válido, asegura María Adelaida.