Una arquera que le apunta a los Olímpicos

 
 
 

Una arquera que le apunta a los Olímpicos

 
 
Obtuvo 7 medallasy batió 4 marcas en los Centroamericanos

 
 
Mientras las avionetas surcan el cielo con un zumbido ensordecedor, en la tierra, en la Unidad Deportiva de Belén, la impasible Natalia Sánchez Echeverri, trata de romper con flechas la resistencia del viento. ¿Y cómo puede concentrarse con aquel grito de turbinas? Entonces ella responde serena: “Los aviones ayudan en la preparación porque así los estímulos externos no afectan en las competiciones”. Y no solo son los aviones, son los niños de las otras canchas gritando, los aeróbicos con música a todo taco, todo eso ha fortalecido su concentración. Esta actitud demuestra cómo ella ha logrado asimilar los obstáculos como ventajas, hasta ser hoy la mejor arquera del país y Centroamérica.
 
   
  
   
 

Los triunfos se llevan en el corazón, lo demás es practicar

Después de los juegos Centroamericanos, donde Natalia Sánchez ganó 4 medallas de oro individual, 2 de plata individual y 1 de bronce por equipos y batió 4 marcas centroamericanas en tiro con arco, su vida se ha visto agitada por los turbulentos vientos de la fama. Ha tenido que enfrentar el asedio permanente de los medios, y asumir la popularidad de los ganadores. “Todas estas atenciones por mis logros son un estímulo, pero he tratado de llevar esto más en el corazón que a nivel público”, confiesa. Por eso ni los recientes triunfos han detenido su entrenamiento diario, de 4 horas, que ha hecho durante 13 años.

El sueño olímpico

Natalia Sánchez empezó a practicar el tiro con arco por su padre. “El hablaba de conseguir cosas muy grandes, y llegar a los Olímpicos, entonces yo también hablaba de los Olímpicos, aunque en ese momento erautópico”, comenta. Pero esa idea se fue volviendo realidad. A los 17 años, un programa que se llama Campamento Olímpico Juvenil, que se hace paralelo a los Olímpicos, la seleccionó como deportista talento, ya que para su edad tenía el mejor nivel en Colombia. “Así me fui a mis primeros Olímpicos, pero como asistente. Y se cumplió otro sueño que era ir a Australia (en los Olímpicos de Sydney)”. Esta fue la cuota inicial de un sueño olímpico que ahora se ve más claro en la perspectiva de sus posibilidades.

Regreso al origen y más allá

Con los resultados obtenidos en los Centroamericanos ella vuelve al sueño inicial de estar en los Juegos Olímpicos, pero esta vez como participante. “Y ya no solo es un sueño, lo veo real, lo siento posible. Y no solo por las medallas sino por la puntuación alcanzada”, 4 marcas Centroamericanas, que la ubican entre las 20 primeras del mundo. Por eso sigue entrenando para subir su marca, para seguir con las competencias del ciclo olímpico, y buscar un cupo a los Olímpicos de Pekín en el Mundial de Alemania el año entrante.

“Yo creo que los triunfos implican mayor responsabilidad, no solo porque la gente espera más de mí, sino porque yo sé que puedo dar más. Para mí los Centroamericanos no son un simple ya gané y listo, son el primer paso en firme para llegar a una meta más grande como ser de las mejores del mundo, y lograr una medalla olímpica”, confiesa.