Un sueño incumplido

Un sueño incumplido
El anuncio de la liquidación del Parque Tecnológico de Antioquia deja un sabor amargo en los antioqueños. Solo la biofábrica y el Recinto Quirama permanecerán activos


Biofábrica de Semillas

Lo que comenzó en 1998 como una de las mejores propuestas para la innovación y el desarrollo de la ciencia y tecnología en el Oriente cercano, terminó a finales de junio de 2012 con el anuncio de la liquidación del Parque Tecnológico de Antioquia (PTA), por parte de sus 28 socios en una asamblea extraordinaria.
“La idea es acabar jurídicamente con el Parque Tecnológico de Antioquia y continuar solo con dos empresas que hacían parte de PTA: la biofábrica de semillas, que es el alma del parque, y el negocio hotelero, para lo que se buscará nuevos socios. Seguramente de los socios que había, vamos a quedar unos pocos”, dice Mario Fernando Calle, director encargado del Parque Tecnológico de Antioquia y gerente de operaciones de Comfenalco, uno de los socios principales.
La razón de la liquidación se debe a los cerca de cuatro mil millones de pesos que el Parque adeuda a los proveedores, al sistema financiero, a la Dirección de Impuestos Nacionales (Dian) y a sus empleados, quienes no reciben salario desde principios de este año. Esto, argumentan los socios, es consecuencia de inadecuadas administraciones sucesivas que dejaron el saldo en rojo. Agregan que hizo falta voluntad política y más dinero para sostener el PTA.
“Aún no se ha decretado la liquidación porque hacen falta los balances y organizar la parte contable del Parque Tecnológico. Esperamos que en la próxima asamblea, que se realizará en pocas semanas, todos los socios con la parte contable definida podamos declarar la liquidación voluntaria. De 40 empleados que había, hoy solo quedan dos”, afirma Calle.
Por ahora el rescate parece llegar del Instituto para el Desarrollo de Antioquia -Idea-, entidad con la que se busca un crédito para solventar las deudas. Los terrenos que ocupa hoy el PTA, avaluados en cerca de 30 mil millones de pesos, son la prenda de garantía con la que cuentan los socios. “Pero este préstamo aún no está firmado, estamos a la espera de conseguir el crédito. La única oportunidad que tiene el Parque Tecnológico es la venta de las tierras, para poder liquidar de una manera voluntaria y evitar que sea obligatoria por parte de la Superintendencia de Sociedades”, anota Calle.
El PTA, que cuenta con 28 hectáreas para el emplazamiento y creación de empresas de base tecnológica en el Carmen de Viboral, fue inaugurado oficialmente en 2003 en el gobierno departamental de Eugenio Prieto. Allí se logró reunir al sector académico, público y privado con el fin de construir una ciudadela de empresas innovadoras para crear, transferir, adaptar y difundir tecnologías, productos y servicios mediante la investigación avanzada. Esta idea surgió a raíz de la política del Ministerio de Desarrollo Económico, que ha avalado la construcción de parques tecnológicos en el país como el de Guatiguará, en Santander, y los de Cundinamarca, Eje Cafetero y el Caribe, este último en Barranquilla.
“Desde el principio hemos estado ahí como socios y 15 años después vemos las consecuencias de una empresa que nunca marchó, porque la capacidad gerencial no fue la adecuada. Hay que dejar claro que el cierre del parque tecnológico no fue por culpa de la Gobernación, sino por falta de direccionamiento y de foco”, dice Luz Elena Castrillón, directora del Centro de la Ciencia y la Investigación Farmacéutica –Cecif–, uno de los socios fundadores del PTA.
De esta manera, con la decisión de liquidación tomada, solo quedarán dos unidades de negocio dentro del Parque Tecnológico, que dejará de existir como figura jurídica: la Biofábrica de Semillas, considerada un centro de desarrollo tecnológico en el área de la biotecnología vegetal, administrada por la Secretaría de Agricultura de la Gobernación de Antioquia, y el hotel y Centro de Convenciones Recinto Quirama, que continuará operado por Comfenalco.