Un ser de servicio

Guillermo Vega Bustamante fue exaltado en 1978 a la dignidad de Monseñor y durante 15 años trabajó para el secretariado de la Conferencia Episcopal en Bogotá y luego en Pastoral social de la Arquidiócesis de Medellín, donde sostuvo un contacto cercano y solidario con los más pobres y desvalidos

El domingo 6 de marzo de 2016 falleció en Medellín Monseñor Guillermo Vega Bustamante, un verdadero ser de servicio, con un extraordinario sentido del humor y una percepción profunda del prójimo. Nació en Girardota en octubre de 1924. Fue bachiller del colegio San José y estudió en la Escuela de Minas donde se graduó en 1947. Por esa época fue futbolista profesional, en el Huracán, en contravía de su padre –el ebanista e importador de muebles Rafael Vega García– quien se enteró de la actividad de su hijo Guillermo por un titular de prensa en donde se destacaban las virtudes de “Vega, como goleador”.

Empezó su vida laboral en la Colombiana de Tabaco y a los tres años, y para sorpresa de todos, ingresó en el seminario para vocaciones tardías y se ordenó como sacerdote en 1954. Pronto viajó a Lovaina, Bélgica, para estudiar Ciencias Sociales y regresó a Colombia a ejercer una amplia labor en el campo sindical y en el apoyo humano y espiritual a la clase obrera y a los más débiles y desfavorecidos. Fue asesor de varias centrales de trabajadores y participó, en representación de la Iglesia Católica, en acercamientos de paz con el M19, el Quintín Lame y la Corriente de Renovación Socialista entre 1988 y 1996. Intervino en la liberación de muchos secuestrados, poniendo en riesgo su vida.

En 1978 fue exaltado a la dignidad de Monseñor y durante 15 años trabajó para el secretariado de la Conferencia Episcopal en Bogotá y luego en Pastoral social de la Arquidiócesis de Medellín, donde sostuvo un contacto cercano y solidario con los más pobres y desvalidos. En este mismo tiempo fue director de la corporación Vida Justicia y Paz de Medellín y trabajó en numerosos colectivos para la paz, como Redepaz. También colaboró en la dirección de la Fundación Corpaul. Al final de su ejercicio pastoral fue párroco de la Iglesia San José de El Poblado, donde se celebraron sus exequias.

A monseñor Vega le sobreviven tres hermanos: Gustavo, abogado y asegurador; Fanny, viuda de Mario Londoño Ángel, y Jorge, arquitecto y periodista. Sus hermanos libreros, Óscar y Rafael, le precedieron en la partida.

Vivir en El Poblado expresa sus condolencias a la familia Vega Bustamante y a sus demás familiares y amigos.