Un motivo para creer en la fuerza de las ideas

       
     

    Esta labor visionaria, nacida con apenas 78 estudiantes y un puñado de profesores, provenientes mayoritariamente del Alma Máter, duró apenas hasta 1941. Año de tristeza por la muerte del primer rector, pero de gran alegría por la llegada de quien sería conocido en Medellín como “Moncho”, el venerable monseñor Félix Henao Botero a quien le correspondió la alegría profunda de recibir el título de Universidad Pontificia.

    Desde entonces y hasta 1974 los destinos de la UPB fueron regidos por este hombre de visión amplísima y disciplina ejemplar. Duro y difícil ejemplo para quienes luego lo remplazaron en el cargo de Rector de la Pontificia Bolivariana. Esta breve nota sale como humilde homenaje de quien vio sus primeras letras, su formación ética y sus más gratos recuerdos de infancia y juventud en la UPB.

    Cada año los niños que éramos soñábamos con esta semana de las fiestas de la Universidad. Cada año el 15 de septiembre para quienes tuvimos la oportunidad de haber crecido en ese hermoso lugar que era la Universidad en Laureles se convertía en el día más alegre del año. Solíamos correr, cantar, pero fundamentalmente, en esa camaradería de la vida despreocupada de la niñez, soñábamos con esa semana que dedicábamos cada año a celebrar con gratitud el espíritu de la fundación.

    Hoy, la Universidad es otra bien distinta, acorde con los nuevos tiempos y de la mano de monseñor Luis Fernando Rodríguez, la UPB recibió la acreditación de parte del Ministerio de Educación. Reconocimiento institucional a un trabajo de los más de 2,700 profesores con que actualmente cuenta la Universidad en sus tres sedes: Medellín, Bucaramanga y Montería.

    Muchas dificultades, muchas discusiones de toda índole, críticas y aportes de todos los frentes han pasado en estas siete décadas, es obvio, y en medio de tantos cambios se puede decir que ha permanecido intacto el sentido de ese espíritu bolivariano que escribiera monseñor Sierra y que se pasa de generación en generación y que llevan en el alma los más de 45 mil egresados y que están recibiendo los casi 25 mil estudiantes. Un mensaje que la Universidad promueve en estos valores: Reconocimiento y respeto por cada una de las personas, sin discriminación alguna. La búsqueda de la verdad y el conocimiento. La solidaridad. La justicia. La honradez. La creatividad e innovación. La lealtad. Y especialmente en el compromiso con la paz y el desarrollo del país.

    Una alegría que se irradia desde Laureles para Medellín y Colombia. Una alegría que compartimos en esta realidad que demuestra que la fe sí mueve montañas y que cuando una idea está cimentada en el compromiso social y moral finalmente el resultado sí se ve.