Un incremento del 100 por ciento

Tomar estadísticas con obsesión y sin contexto conduce a escenarios disparatados e indolentes. Basta revisar El Poblado, donde los homicidios aumentaron en un 100 por ciento. Con números fríos no se gestiona una ciudad
Obsesionados por las estadísticas, sin desconocer que lo que no se mide, no se puede gestionar, nos habituaron con énfasis especial al conteo diario de muertes por homicidios en Medellín.

Números que suben, se mantienen o bajan, según la comuna analizada, y que en suma dan cuenta de otra ciudad, de una menos impactada por la muerte violenta si se le compara con la de los 90.

Números además que han ido conduciendo a Medellín a asumir la muerte derivada del crimen como un asunto de Excel y calculadoras, lo que no deja de ser un riesgo.

Un ejemplo: la comuna Doce de Octubre presenta una reducción del 64% en homicidios. El año pasado entre enero y abril hubo 11 muertes en esas calles y este año, en el mismo periodo, se registraron 4. Riesgo porque el 64% como cifra exitosa fomenta la indolencia frente a las nuevas cuatro víctimas y sus familiares. Riesgo de que el valor de la vida se minimice. Contradictorio.

Es un sistema de análisis de uso corriente en el mundo, pero no queda claro porqué, para el caso, enero – abril de 2015 se debería comportar igual al de 2016.

Las estadísticas con obsesión y sin contexto conducen a disparates. Basta revisar El Poblado, donde los homicidios aumentaron en un 100 por ciento. Aterrador (una sola muerte violenta es aterradora), pero en contexto, la realidad es otra: entre enero y abril de 2015 no hubo homicidios y en el mismo periodo de 2016 se registraron dos. Según la Alcaldía, es pasar de cero a 100%.

Dos personas, que no números fríos: Santiago Eliécer Hurtado Pino, 41 años, el 27 de enero en La Aguacatala, por diez disparos activados desde una moto, y Pablo de la Santísima Trinidad Moreno González, 64 años, el 29 de marzo, en La Calera, por una herida de bala, también desde una moto.

La gestión de la ciudad debe alejarse de la obsesión estadística y la cifra fría y ser más solidaria con la percepción de seguridad que tienen los ciudadanos. Debe dejar de ver a Medellín como generador solo de homicidios y entender que cada comuna tiene sus dinámicas. Extorsiones, atracos, hurtos, desplazamientos y, para citar El Poblado, el desmadre de la Valorización, la bomba de tiempo del parque Lleras, la movilidad, la contaminación, el desarrollo urbano, la parahotelería.

No están disparados los homicidios en El Poblado. Y no solo de homicidios se compone la tarea de las autoridades.