Un dúo checo inolvidable

 
 
   
 
La empatía y química entre los dos es muy evidente
GD: Cuando yo estudiaba en el conservatorio de Praga, Pavel ya había salido del país a causa del comunismo y yo había oído de él. Cuando se acabó el comunismo Pavel regresó y me vio tocar con la Orquesta Filarmónica Checa en Praga y se entusiasmó y decidimos trabajar juntos. Nos dimos cuenta inmediatamente que teníamos mucha química y similitudes al tocar y por eso compenetramos bien en el escenario. Es una bendición porque uno no tiene muchas parejas en la vida profesional con las que se conecte mentalmente, solo nos miramos y sabemos qué hacer y este tipo de parejas solo se conocen una o dos veces en la vida si tienes suerte.
PS: Para nosotros es un placer tocar juntos, yo no la miro cuando tocamos, oigo su respiración; respiramos juntos así que no tenemos que hablar.

¿Para escoger repertorio tienen la misma compatibilidad?
PS: Hay tantas cosas que encontramos para violín y guitarra por ser una combinación tan popular que no es difícil estar de acuerdo. Desde Paganini que se decía que tocaba tan bien la guitarra como el violín, hay muchos otros compositores, claro que no todas la piezas tienen un nivel muy alto, hay unas para amateurs pues es una combinación hermosa para la casa.
GD: En el repertorio clásico ya está todo. Para encontrar cosas nuevas tienes que buscar en lo contemporáneo, lo que no se ha grabado o conocido de lo clásico no es muy bueno así que buscamos buenas piezas actuales y modernas. Yo, como música, no soy muy del siglo 21 así que elijo con mucho cuidado y Pavel me trae unas piezas hermosas.

¿A qué se deben las famosas expresiones faciales de Pavel?
PS: Esa es la forma de hacer la música, como un cantante, cuando uno canta la música, la cara y la tensión corporal cambian y alteran la melodía. Es muy difícil cantar algo alegre con una cara triste o algo triste entre sonrisas.
GD: Es importante que el público reconozca cómo sentimos la música, esto viene de adentro, es bueno que sepan qué tipo de pieza estamos tocando. Pero es cierto que cuando empezamos juntos, Pavel cantaba o hacia sonidos y me molestaba, pero ya me acostumbré, antes no podía tocar, me perdía en la partitura, (risas).
PS: ¡A mí también me molesta! (risas)

Dicen que el virtuosismo está en conocerse a sí mismo
GD: ¡Definitivamente! El instrumento es tu voz, es tu amigo que te da habilidades, las usas y depende de ti qué sonidos logras, es tu personalidad. No creo que una persona con mal temperamento pueda tocar a Piazzolla muy bien. Tocas como eres.
PS: La música es un idioma que tiene que despertar emociones, sentimientos, si no los despiertas y solo muestras qué tan rápido eres, eso no es virtuosismo. La gente piensa que virtuosismo es rapidez, pero la música tiene que despertar aquellas cosas que nos hacen humanos. Necesito recibir lágrimas y risas. Solo hay tres tipos de música, la del cuerpo que da la técnica, la del cerebro que agrupa todo, y el alma que es donde tenemos el origen de la música. Yo creo mucho que el ADN es tan complejo y recibimos de nuestros ancestros tanta información que ya está toda la música en nuestro interior, solo es sacarla.

Al público le emocionó mucho oírlos interpretar a Piazzolla
GD: Fue de las primeras opciones cuando empezamos a tocar juntos. Me gusta mucho cambiar de estilos, tocar Bach, o barroco checo, me encantan los bailes y me encanta la energía de Piazzolla. Anoche estuvimos muy sorprendidos con el público y cómo apreciaron la sonata de Carlo Domeniconi, porque es sobre emociones y en Colombia o Latinoamérica la gente es tan abierta y tan libre de barreras. En Europa controlamos mucho las emociones; aquí si les gusta lo demuestran y nos mostraron en el concierto que esa pieza les gustó mucho; a Carlo Domeniconi le gustará escuchar eso.

¿Hay más composiciones latinoamericanas que les interesan?
PS: Me gusta mucho la música argentina, los tangos tradicionales y la música brasilera es un gran regalo, pero cuando oyes el tango tradicional es música italiana, además es algo que se lleva dentro. Lo que no llevo dentro y sé con certeza que no lo tengo es la salsa. A Gabriela le gusta, yo puedo oírla solo 10 minutos.
GD: A mí me gusta todo y me gusta mucho ver la gente bailar.