Tomás de Aquino y su Filosofía Política: El Tomismo*

 
 
Tomás de Aquino y su Filosofía Política: El Tomismo*
 
   
 *Adaptación del texto:
El Tomismo como Filosofía Política, de Gonzalo Soto Posada.
Por Elizabeth Correa Londoño.Estudiante de Periodismo, Universidad de Antioquia.

 
 
De su vida
Tomás nace en 1224 ó 1225 en el Castillo de Rocca Secca, cerca de Nápoles, y murió el 7 de marzo de 1274, en el monasterio de Fossa Nova. Además de su contextura robusta, digna de una gran inteligencia, los biógrafos lo pintan como tímido, silencioso y callado, lo que hizo que sus compañeros de estudio le pusieran un buen apodo: el buey mudo de Sicilia. Tomás conoció a los Dominicos en la Universidad de Nápoles en 1240 y decidió hacerse Fray Tomás de la Orden de los Predicadores, esos “Domini canes” o “canes del Señor” dedicados a la predicación y a la docencia.
Por su intenso estudio de Aristóteles, el tomismo ha sido leído como un aristotelismo cristiano o un cristianismo aristotélico. Sin embargo, el aquinate toma distancia de Aristóteles porque lo re-semantiza, lo lee desde sus convicciones y ejercicios hermenéuticos, lo conserva transformado y reinterpretado. Ejemplo de ello es que el motor inmóvil aristotélico es el pensamiento del pensamiento y en ello consiste su felicidad: pensar sus propios pensamientos. El de Tomás es el ser subsistente por sí mismo; porque el ser, no el pensar, puede crear y dar el ser como irradiación de su ser mismo y su bondad ontológica.
Lo que acerca a Aristóteles y a Tomás de Aquino es que tanto para el uno como para el otro, la verdad fue la materia, la forma, la causa eficiente y final de la vida contemplativa-activa. Pero para Aquino es el diálogo fe-razón el punto de referencia para hacer filosofía y poner en relación la tradición greco-romana y cristiana, incluso desde el punto de vista político.

De su obra
En el libro primero de De regimine principum: el gobierno de los príncipes Tomás pone como punto de referencia para pensar el poder una tesis teológica: el poder viene de Dios y, por lo mismo, es teocrático. Desde esta perspectiva, estudia el origen de la monarquía y sus deberes.
En el texto se hace un análisis del hombre como animal político. Es tal su finitud, indigencia y contingencia para realizarse a nivel físico y espiritual que tiene que proyectarse hacia la sociedad. De ahí que el mejor testimonio de esta animalidad política es el lenguaje (…)

como capacidad de comunicación y de locución para expresar conceptos.
De este modo, la vida social no es un estado de lucha y de todos contra todos; es un estado natural del hombre que tiene que vivir en sociedad para procurarse los medios y así vivir convenientemente.
Tres son las razones, por lo dicho, para que el hombre tienda naturalmente a vivir en sociedad: no es autosuficiente para atender a sus necesidades, precisa de la ayuda de los otros para subsistir y es esencialmente comunicativo. La sociedad no surge entonces de pactos ni de consentimientos mutuos ni de transiciones del estado de naturaleza al estado de derecho, está inscrita en la naturaleza humana como parte de su esencia.
Es que por naturaleza el hombre es parte de la sociedad en una doble dimensión: existencia y convivencia. La existencia se cristaliza en la sociedad doméstica: generación, crecimiento, alimentación, disciplina, reproducción. La convivencia remite a la sociedad civil o política como un todo orientado al vivir bien como convivir, contra lo cual atenta la tiranía. En este sentido, las acciones humanas, a la vez que repercuten en la individualidad, se proyectan hacia lo social, de modo que partes y todo se exigen mutuamente y un conocimiento del fin de la sociedad como bien común, en tanto bien felicitario y suficiente, conlleva paz, trabajo, bienestar, esfuerzo, diversidad de oficios y ministerios, justicia social, libertad, responsabilidad, realización personal y social, propiedad de bienes y servicios.
Impacto
Con la ideologización de su pensamiento y su conversión en piedra fija, se convirtió en punto de referencia para responder a todas las necedades de filósofos y teólogos perturbadores. El papa León XIII, en pleno siglo XIX (1879)) lo proclama patrón de todas las escuelas católicas y se le resucita como el ave fénix para poner a dialogar fe y ciencia moderna. Sus pesquisas se dogmatizan y pierden el sentido de la discusión y disputa. Sus afirmaciones se tornan palabra de Dios y se usan para refutar todo, no para ser discutidas, cuando él todo lo discutía, incluso la autoridad del filósofo-Aristóteles y de su comentador-Averroes.
Filósofo y Licenciado en Educación de la Universidad Pontificia Bolivariana. Doctor en Filosofía de la Pontificia Universidad Gregoriana, Italia. Profesor Titular, Universidad Nacional Sede Medellín. Catedrático Universidad Pontificia Bolivariana, Universidad de Antioquia, EAFIT. Líneas de investigación: Mística y Filosofía, Filosofía Medieval, Lengua y Cultura Griega, Lengua y Cultura Latina.
HYPERLINK “mailto:gonzalosoto@une.net.co” gonzalosoto@une.net.co
Seguimos las siguientes ediciones: Tomás de Aquino. Gobierno de los príncipes. Traducción y estudio introductivo por Carlos Ignacio González.. Lo citaremos con la sigla GP. La monarquía. Al rey de Chipre. Introducción y traducción de Laureano Robles C. Lo citaremos con la sigla LM
LM I, 1, p. 895
LM I, 1, p. 895