Todo por una nueva sonrisa

 
 
  Las personas que estén considerando someterse a un tratamiento de ortodoncia, deben hacerlo con un especialista debidamente certificado. Los reclamos a los tribunales de ética por malos resultados están a la orden del día y se deben fundamentalmente al desfase existente entre lo posible y lo esperado en los resultados del tratamiento y a que muchas personas se someten a estos procedimientos con falsos ortodoncistas.  
     
  Para entender por qué son necesarios los brackets y otros aparatos dentales, es bueno analizar primero los dientes. Los primeros dientes, los de leche, salen a los 6 meses de edad aproximadamente. Son 20 en total y han terminado de salir más o menos a los 3 años. Estos son remplazados por los llamados permanentes. A los 14 años lo más probable es que una persona tenga 28 dientes. Otros 4 salen en los años siguientes, para completar 32. Esos 4 finales, que no le salen a todas las personas, son conocidos como cordales.
El ordenamiento básico de los dientes es igual para todas las personas y muchas tienen la suerte de que sus dientes salen desde las encías en el ángulo correcto y con el espacio apropiado entre cada uno. Otras personas, millones de ellas, no tienen esa suerte: algunos salen torcidos o superpuestos. Hay personas que tienen la boca muy pequeña y sus dientes quedan apiñados debido a la falta de espacio. Por eso su desubicación. En otros casos, la mala posición de los dientes se debe a que los huesos de la  mandíbula (el superior y el inferior) son de tallas diferentes, uno más grande que el otro. La consecuencia de esto se llama mordida cruzada.
En la mayoría de estos casos la mala mordida, el apiñamiento de los dientes o su mala ubicación, no son culpa del paciente sino más bien cosas de la herencia genética, como el color del pelo o el tamaño de las manos. A veces estos problemas se deben a enfermedades dentales, accidentes, chupar dedo u otras razones particulares.
Los problemas de la mordida pueden tener consecuencias que afecten la digestión, por no masticar bien. Los dientes que no están debidamente alineados son difíciles de cepillar bien y pueden ser causa indirecta de caries. Y también, no menos importante, los dientes torcidos pueden afectar la autoestima.

Tratamiento
El ortodoncista es la persona indicada para decidir cuál es el tratamiento apropiado para cada caso. Para algunos pacientes bastará con un retenedor removible. Para otros, especialmente quienes tienen la mordida cruzada en extremo, es necesaria la cirugía. Para la mayoría basta con los brackets.
Los brackets enderezan los dientes porque mantienen su posición por mucho tiempo y ejercen una presión uniforme. Esa doble función, con el ajuste mensual que hace el ortodoncista, es la que cambia con éxito la posición de los dientes.
El tiempo que hay que tener los brackets varía entre 6 meses y dos años según el caso, aunque algunas personas deben usarlos por más tiempo.
A veces los ajustes mensuales que hace el ortodoncista producen incomodidad y dolor. Si el dolor es constante, es bueno informarle al especialista. Casi siempre basta con tomar un analgésico de venta libre como acetaminofén o ibuprofeno.

Cuidado de los dientes
El ortodoncista le enseña al paciente cómo cuidar sus dientes y los brackets durante el tratamiento. Muchos de los aparatos dentales actúan a veces como imanes de la comida y de la placa y si no son removidos, dejan manchas. Hay que seguir con seriedad esas instrucciones.
Algunas personas sufren lesiones en la boca, debido a los brackets. Si este es el caso, el ortodoncista probablemente recete alguna medicina para aplicar en las heridas.

La nueva cara
Después de tanto sacrificio, cuando finalmente el ortodoncista quita los brackets, vienen los ajustes finales. Si las cordales no han salido, lo más probable es que haya que extraerlas quirúrgicamente, porque al salir podrían desalinear de nuevo los dientes (necesitan espacio y lo consiguen). Y como los huesos, las encías y los músculos tienen aún que adaptarse a la nueva posición de los dientes, el especialista ordenará el uso de retenedores, cosa que muchos pacientes no quieren hacer después de dos años con aparatos en la boca.
La mayoría de las personas deben usar los retenedores todo el tiempo durante los primeros 6 meses y después solo cuando duermen ¿Por cuánto tiempo? Cada caso es diferente. A veces unos pocos meses, otras varios años. Lo importante es saber que los retenedores son trascendentales; sin ellos los dientes podrían regresar a su lugar inicial, es decir, no usarlos es tirar por la borda el trabajo y el sacrificio de dos años de tratamiento.