¿Tienen permiso?

Esto es lo que se pregunta Julián Posada al pasar por el nuevo Carnelly, ubicado en la 43C con la 10, y escuchar el ruido que sale del parlante que el negocio está utilizando para llamar la atención de los transeúntes. Expresa el lector que “es insoportable para los vecinos escuchar todo el día esta gritería”.