The Charlee dialoga con residentes

The Charlee dialoga con residentes
Después de meses de inconformismo por el ruido y por una terraza que invadía el espacio público, las medidas han surtido efecto

Hace más de un año los habitantes del barrio Provenza y de casas cercanas al Parque Lleras se venían quejando por las fiestas hasta altas horas de la noche que realizaba el Hotel The Charlee (calle 9A con 37), en el piso 18, donde está la piscina. En las reuniones y mesas de trabajo con la Secretaría de Gobierno, varios residentes del barrio afirmaban que no podían dormir y que las luces del sitio también los perjudicaba.
Luego de recibir sanciones económicas por parte de la Inspección de Policía, el hotel ha invertido en la insonorización, ha retirado los reflectores y después de una reunión con los vecinos, expusieron el trabajo interno que han realizado para que la convivencia mejore. “Nuestra inversión para mermar el ruido ha sido alta. Demostramos que no somos nosotros y los mismos residentes se han dado cuenta. Lo otro que pasa es que algunos huéspedes ponen la música muy alta pero lo vamos a controlar. No queremos incomodar, estamos abiertos a cualquier diálogo”, dice el gerente general del hotel, Miguel Ángel Vich.
El Hotel The Charlee exhibe documentos de mediciones que no superan los 45 decibeles, realizadas desde apartamentos cercanos en horas de la noche.
Sobre la reunión con la comunidad, Amparo Gaviria, presidente de la Junta de Acción Comunal de Poblado Centro, afirma: “Fueron muy amigables. El gerente del hotel es una persona comprometida no solo de palabra sino de hechos, lo demostró. Hay mucha disposición a controlar el ruido y la verdad es que ha mermado”.

Deck removido
Aunque el Hotel The Charlee enseñaba una licencia de la Curaduría Primera, la Inspección de Policía 14B ordenó el retiro de la parte de la terraza o deck que invadía varios metros correspondientes a la acera peatonal. La remoción la realizó hace pocos días el mismo hotel.
Según Hermes Pineda, inspector 14B, “ellos enseñaban el permiso de la Curaduría, que era construcción de la edificación y del deck o terraza. El error fue de ellos en la interpretación, pues la Curaduría dejó claro cuánto metraje de retiro debían dejar y ellos pensaron que se medía desde el pavimento. Aquí no fue que una ley pasó por encima de otra; la Inspección pidió una restitución de un espacio público que se debió conservar desde el principio”, asegura el inspector.
Al respecto, el gerente Vich opina que “nosotros nos asesoramos legalmente y nos advirtieron que aunque teníamos esa documentación, podían venir a tumbarlo. El tema del deck para nosotros era insignificante, por eso lo tumbamos a nuestra manera para no generar polémica ni discordia con la gente”.