Tecnología de fantasía, hecha en casa

   
  
  
 Mientras para los conductores en Medellín el mayor anhelo es que su carro no les saque la mano porque empiece a fallar el motor o porque esté gastando más gasolina de lo normal, para Fabio Gómez el mayor anhelo es que le hable, lo salude y por qué no, que ante un silbido se salga del parqueadero y proceda a presentarse fielmente ante él.
Nadie sabe si cumplirá su deseo, pero por ahora su Ford Dart 1978 ya anda sólo en espacios despejados y trata de hablar vociferando como un animal o accionando, como una muestra precoz, el inequívoco ruido del freno de aire, más bien propio de los buses y automotores de gran envergadura.
No se podrá quejar él del nivel de complejidad que ha adquirido su carro. Las miradas no son pocas para semejante espécimen que rueda por las calles de la ciudad y recibe el asombro y las felicitaciones de transeúntes y curiosos, quienes salen a ver el motivo de ese ruido ensordecedor que parece sacado de pistas de carreras. Sus vecinos, por su lado, no dejan de preguntarle los secretos de los fierros y lo saludan al ver sumergido a este gomoso de la mecánica y la electrónica tratando de inventar nuevas adaptaciones.
Esta historia de ingenio se inició hace siete años. Luego de conseguir a Terminator, como hoy se conoce al carro, Fabio empezó a sentir que quería darle nueva vida. “Quise mostrar que aquí sí se puede, que la tecnología no es algo exclusivamente foráneo que sólo se ve en las películas. Quería ser capaz de hacer cosas fantásticas y empecé con un auto fantástico colombiano”, dice mientras prepara a Terminator para que demuestre que puede exhalar fuego por sus dos exostos.

Más aparatos
Como suele ocurrir con la mayoría de las personas al ver realizados, aunque sea en parte, sus anhelos, Fabio se dio a la tarea de tener no solo un aparato en la línea fantástica. Fruto de ello nació el “helicóptero fantástico”, en miniatura, que lleva equipado como poder de ataque una cámara fotográfica y de video. “Con este quiero poder ayudarle a la sociedad a tomar fotos o ayudar en labores de rescate con información desde el aire, ya que este helicóptero tiene una autonomía de vuelo de ocho kilómetros”.
Y hay más. En su improvisado taller en el parqueadero de la unidad residencial donde vive, también adaptó un carro en miniatura a control remoto y le está instalando todos los sistemas requeridos para ser un eficiente detector de minas quiebrapatas. También está la “moto fantástica” y “el robot fantástico”, su última apuesta electrónica y mecánica. Este está equipado con una canana llena de balas ficticias que dejan ver nombres como amor, comprensión, tolerancia, respeto, solidaridad y muchas otras. En sus palabras, explica los motivos simbólicos del robot: “En este mundo lo que necesitamos es que las personas estemos más unidas y tengamos las ganas de salir adelante y sentir que sí podemos hacer las cosas. Por eso yo nunca me quedo quieto. Quiero que el robot pueda mover la cabeza cuando lo llamen, saludar y dar la mano. Si puedo, lo quiero montar en una base atrás del carro para sacarlo por la ciudad llevando un mensaje de tolerancia”.
Lo que empezó como un pasatiempo y un aliciente para demostrar que era capaz de desarrollar todo lo que tenía en mente, hoy es para Fabio un medio de rentabilidad económica. Resulta que si una empresa quiere desea promocionar un evento, lo puede hacer con Terminator y aprovechar el impacto que causa en las calles. También quiere llevar a las personas a dar un tour en la ciudad o a otras zonas del área metropolitana, con la garantía de tener una discoteca caminante en la parte trasera del carro y cámaras de televisión que tiene instaladas para el disfrute del visitante temporal.
Aunque fue duro para Fabio que la industria textil, de la que hace parte desde hace mucho tiempo, sufriera las caídas que hoy se muestran en los suplementos económicos, también da gracias a esta situación porque así pudo dedicarle mucho más tiempo a esta afición y hoy tener una nueva posibilidad de rentabilidad.
Fabio y su linea fantástica esperan seguir adelante demostrando que las innovaciones son posibles en Medellín, al tiempo que llevan un mensaje de tolerancia muy apreciable en estos días. Calladamente tratará de seguir enseñándole a Terminator todos los secretos para que algún día el “autofantástico colombiano” supere al que siempre hemos visto en televisión.