Tarea engorrosa

     
     
    Publicado en la edición 408, Febrero 28 de 2010
     
       
     
    Tarea engorrosa
     
       
     
    Otra vez, como sucede en los años electorales, que son casi todos, valga decir, somos convocados a las urnas. Y como todos los años, el abanico de candidatos es variopinto. No solo están los que podríamos llamar del lado oscuro de la fuerza, sino que en los extremos del espectro político, y arriba y abajo y a los lados, hay candidatos buenos, regulares y malos. Entre esos hay que escoger. Es la mejor alternativa.
    A algunos les parece, en la comodidad de su casa, que es poco lo que hay en juego pues a la larga, pase lo que pase, o gane quien gane, su situación personal, su vida privada, en poco o nada se verá afectada por el resultado de las urnas. Dicen, estas personas, que igual tendrán que seguir con sus vidas, trabajar, estudiar, ir a almorzar donde los suegros, saludar al jefe, hacer fila en el supermercado o a la entrada del cine, etcétera. Argumentan que la política, el nombre con el que se refieren a lo público, está podrida y que sean quienes sean los elegidos, la situación general del país no cambiará substancialmente.
    Y ahí es donde se equivocan, porque la situación sí cambia substancialmente. Renunciar a participar es también renunciar a la posibilidad de tener una vida mejor, es echarse en las petacas de la conformidad y aceptar el mundo como es: así, con gamines en los semáforos, grupos delincuenciales que hacen gobiernos paralelos en los asuntos de su dominio e interés, obras públicas mal construidas, políticos y contratistas que roban al erario, funcionarios que no gobiernan sino que administran, dirigentes públicos y privados que se dirigen a consumidores y clientes y no a ciudadanos, y un largo etcétera. Las personas que renuncian a participar de lo público, no solo se hacen un gran daño a ellos y a sus familias, sino a los demás, pues de su abulia y de su desidia se nutre el estado de cosas que vivimos.
    Ahora bien, para aquellos que se deciden a hacerlo, ¿qué implica participar? Implica trabajar. Después de una larga jornada laboral, de llegar a la casa y pensar solo en quitarse los zapatos y descansar un poco frente al televisor, ponerse mejor a estudiar e investigar a los candidatos, a lo que pasa en la ciudad o el país y lo que está en disputa en las elecciones, para poder tomar una decisión informada y responsable a la hora de ir a votar. Una tarea monumental para los ciudadanos del común, muchos de los cuales no tienen la formación ni la disciplina para acometer una tarea así. No obstante, eso es lo que hay que hacer. Eso es lo que demanda la vida en las sociedades democráticas modernas, demanda que no es poca cosa si en el ratico que uno tiene de descanso, cuando solo quiere ver la telenovela o el partido, debe ponerse más bien a leer a los políticos y sus propuestas, y no solo a leerlos, sino a leerlos con sentido crítico y analítico. Sí, es muy difícil y engorroso, pero esa es la tarea.