Subjetividad Insomne (2), y otro mensaje al Gobernador

  Como se sabe, después de los 50, hombres y mujeres empezamos a sufrir los calores e insomnios de la andro/menopausia, con lo cual solemos pasar largas horas dando vueltas en la cama, elucubrando sobre el fracaso de nuestras opacas vidas, volviendo a la mentalidad mítica, a los mundos cavernarios del cerebro y anhelando los viejos días de la infancia, cuando nos dormíamos arrullados por la Virgen y su Niño –aunque mi ángel de la Guarda insistía en arrojarme casi siempre por las escaleras. Durante más de un año con sus noches, como el Jacob del Antiguo Testamento, he luchado no solo contra el Ángel sino contra su rival en el Abismo, en un combate en que ambos se han disputado mi escasa carnadura y osamenta, literalmente convertido en su balón de fútbol cósmico: las poderosas patadas de ambos jugadores me han llevado hasta la luna y un poco más allá (he visto al Barón Munchausen jugando póker en Marte) y luego hasta el fondo de los mares de acero hirviente. He visto TODO, y todo ello me ha sido prohibido revelarlo, y un cansancio hipernatural me sobrecoge: del balón casi nuevo de antes ya no quedan sino la vejiga cien veces parchada y los cascos descosidos y descoloridos, de tantas quebradas y alcantarillas en las que he sido arrojado como “esférico” de barrio marginal.
¿Qué me queda por hacer sino rendirme de nuevo ante la Majestad de la Virgen Luna y su Santísimo Hijo Nuestro Señor Don Jesucristo? Mis dos custodios alados me preguntan cada noche: “¿Te rendirás ahora a la Nada, o quieres que te transportemos ya a las Cámaras de Estancia durante dos mil años, para que vuelvas a la tierra cuando ésta se haya descongelado?” (Proceso éste de la nueva glaciación que ya está empezando, y que los lectores podrán apreciar, no sé si lo dije en otra columna, en el documental de Mr. Gore sobre “Una verdad inconveniente”, o en “El día después de mañana”, esa cinta donde aparece medio planeta bajo la nieve en imágenes espantosas). 
Cada ocho días converso largamente con el fotógrafo anglosajón Q.K. Pippin, establecido en Medallo desde hace más de 30 años, y quien es además un magnífico narrador de las aventuras corporales de las que fue protagonista en medio mundo, la mayoría de ellas en envidiables tálamos y compañía de doncellas alemanas, tunecinas, francesas, españolas, venezolanas… Herr Pippin, objetivista a morir, me ha recomendado que no le pare bolas a esas pesadillas, que ni riesgo de volver “a Roma”, y que mejor me apunte a las antiguas leyendas nibelungas de Odín y su Martillo, el Oro de los Dioses. “Pura dureza y dura pureza ”, dice, “que deberías acompañar con la audición diaria, interminable, de las óperas de Richard el de Bayreuth…” ¡Pero es que la música de Wagner es tan jarta! Por lo pronto seguiré con mi san Juan de la Cruz y mis villancicos, que empecé a oír en octubre…
Otro Mensaje al Señor Gobernador: En julio de este año se presentaron los 7 nuevos libros de la colección Autores Antioqueños, y esta es la hora en que no se ha podido empezar a venderlos ni comprarlos porque “los jurídicos” del Departamento no se han dignado en establecer su precio comercial: no han tenido tiempo de hacer una simple “regla de 3”, Las obras son muy importantes, cada una en su ámbito: “Cochise, campeón de la bicicleta y de la vida”, de Horacio Gil Ochoa; “Apuntes para una historia del arte contemporáneo en Antioquia”, de Carlos Arturo Fernández; “Como otro animal cualquiera”, poemas de Fernando Herrera; “Elementos del Patrimonio Cultural Paisa”, de Rafael Ortiz Arango; “Plantas mágico-religiosas –mitos y leyendas”, de varios autores; “Escritos sobre música clásica en la Colombia del siglo XX”, de J.J. Rodríguez, y la novela “Mi nombre es Nadie”, de Saúl Hernández.  En el caso del libro sobre “Cochise”, para mencionar uno solo, ya pasaron varios eventos ciclísticos y librísticos donde toda la edición se hubiera agotado. Señor Gobernador: ahí le dejo esa inquietud…

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