Solo puede ser mejor

     
     Publicado en la edición 404, diciembre 15 de 2009 
       
     
    Solo puede ser mejor
     
       
     
    Esta es la época de los balances y de los buenos deseos, y como casi siempre sucede en este lado del mundo, al mirar hacia atrás y hacer el balance, los deseos para el año que viene van tomando forma. Casi todas esas cosas que no se pudieron hacer, por cualquier razón, se convierten en deseos para el año siguiente. Y con más razón después de un año tan difícil como el que estamos por terminar.
    No solo empezamos el año en medio de una crisis financiera mundial, que ha afectado a muchas familias de El Poblado con especial dureza, sino que en la ciudad pasamos de una calma en el orden público, que pensábamos que lo único que podía hacer era mejorar, a una oleada de asesinatos como las de los años más duros del pasado reciente.
    2009 ha sido un año con muchos y difíciles retos para la gente del común. Los problemas con Venezuela han dejado a muchas personas en una delicada situación económica, tanto a los que han perdido su empleo como a los que hacían, o aún hacen, negocios con ese país. Y a eso hay que sumar el aumento de la inseguridad. Los problemas son más, pero para qué hacer más memoria.
    A pesar de eso, también han sido muchas las cosas buenas que han pasado en Medellín en este año. La más notoria es que a pesar del tamaño de los problemas que enfrentamos, aquí seguimos todos, como sociedad, tratando de hacer de esta ciudad un mejor lugar para vivir, nosotros y nuestros hijos. Muchas cosas buenas han pasado aquí este año, la principal, la demostración, una vez más, de la capacidad que tenemos como sociedad para soportar temporales de desgracias como los que nos han azotado. Tanto en lo público como en lo privado, Medellín, o sea todos nosotros, está enfrentando sus demonios con valor. Por eso nos animamos a decir que 2010 será un buen año, en el que pasarán cosas buenas para todos.
    Los graves problemas que tenemos no se esfumarán el 31 de diciembre, quizás podrán agravarse en los primeros meses del año, pero el que hayamos pasado de la absurda negación de lo que nos sucede a aceptar que tenemos graves problemas y a hacer algo para solucionarlos, es el primer indicador de que estamos en la senda correcta.
    Problemas que llevan tantos años gestándose, no se solucionan en pocos meses, pero ya estamos en el camino. Ya hemos dado los primeros pasos para el largo viaje que tenemos por delante, y mientras no nos dejemos llevar de nuevo por el equivocado camino del negacionismo regionalista, el mejoramiento no tardará en empezar a hacerse notorio.
    Es nuestro deseo para todos que 2010 sea un año tan bueno como lo esperamos, pero sobre todo, como lo necesitamos.