Sobre los deseos

  
 Por: Carolina Zuleta Maya 
 Esta época siempre es un buen momento para establecer las metas del año que viene, un espacio adecuado para hablar de los deseos.
Desear es algo tan natural como respirar. Si vemos algo que nos gusta pedimos tenerlo y cuando vemos algo que NO nos gusta pedimos lo contrario. La vida está llena de contrastes y es a partir de comparar unas cosas con otras cuando tenemos claridad frente a lo que deseamos; por ejemplo, cuando estás enfermo tienes claro que lo que deseas es estar aliviado.
Sin embargo, es común oír a muchas personas decir: “No se qué es lo que quiero”. El problema es que tenemos muchos prejuicios sobre qué y cómo es lo que deberíamos desear, y cuando nuestro deseo no se alinea con el “deber ser” entonces lo descartamos. Es así como algunas personas que dicen que no saben en qué les gustaría trabajar, sí saben que quieren tener un trabajo donde se sientan valorados, donde ganen un buen sueldo y donde estén rodeados de personas amigables. Lo que pasa es que piensan que “deberían” tener el nombre de la empresa y la descripción detallada del cargo y cuando no tienen respuestas a estos detalles entonces piensan que No saben lo que desean.
Una de las cosas maravillosas de la vida es dejarnos sorprender; todos hemos oído historias de las maneras tan inesperadas en que finalmente alguien (a veces nosotros mismos) conoció a la persona que le dio el trabajo o con la cual empezó una relación sentimental. Así que el primer paso para pedir es permitirte desear lo que naturalmente te nazca en el corazón, sin juzgar; y si todavía no sabes lo que quieres, entonces tal vez lo que deseas es claridad. Una manera sencilla de saber si el deseo que tienes es de tu corazón o es el que crees que “deberías” tener es preguntándote por qué lo deseas; busca dentro de ti hasta que encuentres una respuesta que te satisfaga. Una vez sepas que es lo que quieres, un buen ejercicio es escribirlo; sucede algo mágico cuando pones tus deseos por escrito.
El segundo paso es hacer un plan detallado de cómo llegar a tu meta. En el ejemplo sobre conseguir un nuevo trabajo este plan puede incluir asuntos como enviar la hoja de vida e investigar qué oportunidades existen que cumplan las características que deseas. Pero lo más importante es que mientras sigues estos pasos, disfrutes cada día. Si tienes claridad y enfoque mental, el trabajo finalmente llegará, pero si pierdes los días preocupándote por no encontrarlo, esos días jamás los podrás recuperar.
El tercer peldaño es ejecutar el plan y tener la expectativa positiva de que tu deseo se te cumplirá.
El camino a nuestros deseos siempre es la ruta de menor resistencia. Como un capitán de un velero que conoce su destino final pero que vira en cada instante dependiendo de cómo llegue el viento.

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