Sinusitis

 Los senos paranasales son espacios llenos de aire en el cráneo (detrás de la cara, los cachetes y los ojos), que están revestidos con membranas mucosas. En condiciones saludables esos senos son estériles (no tienen bacterias ni otros organismos) y abiertos, de manera que las mucosas y el aire pueden circular
Cuando están inflamados, los senos paranasales se bloquean con moco y se pueden infectar.

Factores de riesgo
Cuando los senos paranasales se bloquean y el moco se acumula, se crea el ambiente propicio para el crecimiento de bacterias y otros organismos.

Usualmente la sinusitis sigue a otras infecciones respiratorias como la gripa o las reacciones alérgicas.

Son más propensas a sufrir esta enfermedad las personas que tienen fibrosis quística, un sistema inmunológico debilitado por el HIV o la quimioterapia. Otros factores de riesgo son: tener asma; uso desmesurado de descongestionantes nasales; tener un cuerpo extraño alojado en la nariz; nadar con frecuencia; los cambios de altitud (al volar o hacer clavados); contaminación ambiental o humo; reflujo gastroesofágico.

Los síntomas clásicos de la sinusitis aguda normalmente siguen a un resfriado que no mejora o a uno que empeora después del quinto al séptimo día. Ente ellos están:

1. Congestión nasal y descarga mucosa.
2. Garganta irritada.
3. Dolor de cabeza.
4. Tos que empeora en las noches.
5. Fiebre.
6. Mal aliento o pérdida del olfato.
7. Fatiga y desaliento general.

Los síntomas de la sinusitis crónica son los mismos que los de la aguda, pero tienden a ser más leves y durar más de 8 semanas.

Exámenes médicos
El médico examina y toca con suavidad la cara sobre los senos paranasales. En la piel se puede percibir la infección. También puede iluminar los senos nasales. Cuando están sanos, brillan. Infectados son oscuros.

Las radiografías de los senos nasales o los cultivos de la mucosa nasal también están dentro de lo posible, aunque algunos médicos los consideran innecesarios.

Tratamiento
Algunas medidas que ayudan a reducir la congestión producida por la sinusitis.

1. Usar un humidificador.
2. Lavados nasales con solución salina varias veces al día.
3. Inhalar vapor de 2 a 4 veces al día.
4. Tomar muchos líquidos.
5. Aplicarse humedad tibia en la cara con un paño suave.

Hay que ser cuidadoso con los descongestionantes nasales de venta libre pues aunque puede ayudar al principio, después de 3 ó 4 días de uso pueden empeorar la congestión.

Para aliviar el dolor o la presión en la cabeza: evitar la temperaturas extremas, los cambios repentinos de temperatura e inclinarse hacia adelante con la cabeza baja; tomar acetaminofén o ibuprofén; evitar los vuelos mientras dure la congestión.

Si las medidas caseras no funcionan, hay que ir donde el médico. Este puede recetar antibióticos, quizás ordenar unos exámenes o directamente remitirle donde un otorrinolaringólogo.

Prognosis y complicaciones
La sinusitis es normalmente curable con tratamiento casero. Si la enfermedad reaparece con frecuencia, hay que consultar al médico para que busque alguna causa subyacente (como pólipos nasales).

Las complicaciones, aunque muy raras, pueden ser: osteomelitis (una infección que se extiende a los huesos de la cara); meningitis ( una infección que se extiende al cerebro); abscesos.

Hay que llamar al médico si:
1. Los síntomas duran más de 10 a 14 días o la personas tiene un resfriado que empeora después del séptimo día.
2. Tiene un dolor de cabeza muy fuerte que no es aliviado por los medicamentos de venta libre.
3. Hay fiebre.
4. Los síntomas no desaparecen a pesar de los antibióticos.

Prevención
La mejor manera de prevenir la sinusitis es evitar, o tratar rápidamente, los resfriados. Así se hace: vacunarse contra la influenza cada año; lavarse las manos frecuentemente; tomar muchos líquidos y comer vegetales, que son ricos en antioxidantes y otros químicos que pueden potenciar el sistema inmunológico y ayudarle al cuerpo a resistir las infecciones; reducir el estrés.