Síndrome de Asperger

El Síndrome de Asperger es un desorden del desarrollo llamado así por el pediatra austriaco Hans Asperger quien en 1944 publicó un estudio en el que describió a cuatro niños con problemas similares al autismo en cuanto a la interacción social y la comunicación, pero que mostraban inteligencia y habilidad verbal normales. El llamó pequeños profesores a estos niños, de otro lado inteligentes, a veces precoces y extraños.

Para algunos niños con Síndrome de Asperger la frase es apropiada. Aunque los niños con este desorden presentan un amplio rango de síntomas, de moderados a severos, la torpeza social y un interés auto absorbente en temas o asuntos específicos es común. Como el autismo, el Síndrome de Asperger afecta a muchos más niños que niñas.

Hoy, los médicos agrupan el Síndrome de Asperger con otras cuatro dolencias, incluido el autismo, que son llamadas desórdenes de espectro autista; todos tienen algo que ver con problemas de las habilidades sociales. Se cree que el Síndrome de Asperger está del lado leve en el rango de severidad de estas enfermedades. Aún así, el nombre es relativamente nuevo. Esta enfermedad apareció en la guía de los profesionales de la salud mental hace apenas 12 años y solamente hace poco tiempo que ha sido ampliamente reconocida por la comunidad médica.

Síntomas

Una vez que un niño ha sido diagnosticado con el Síndrome de Asperger, los padres llegan a identificar las primeras señales, no reconocidas en su momento, tan temprano como a los 30 meses de edad. No obstante, es difícil ver el problema hasta que los niños van al colegio y la dificultad en las interacciones sociales se hace notoria. De hecho, los niños pequeños con Síndrome de Asperger pueden ser extremadamente brillantes.

Los niños en edad escolar con esta enfermedad exhiben un rango de características comunes, con distinto grado de severidad. Un niño con Asperger puede exhibir las siguientes señales en estas áreas:

Habilidades sociales:

  1. Tiene dificultad para hacer amigos.
  2. Se involucra en intensas conversaciones de un solo lado, sin darse cuenta si el interlocutor está escuchando o está tratando de cambiar el tema.
  3. Exhibe una comunicación no verbal inusual, tal como falta de contacto visual, pocas expresiones faciales y extrañas posturas y gestos corporales.
  4. Aparenta ser insensible con los sentimientos ajenos o tiene dificultad para reconocer los estados de ánimo de las otras personas.
  5. Aparenta egocentrismo o abstracción.
  6. Puede hablar en una voz monótona, rígida o inusualmente rápida.
  7. Puede ser extremadamente literal o tener dificultad para entender los matices del idioma a pesar de tener un buen vocabulario.

Comportamiento:

  1. Muestra una obsesión intensa con uno o dos pequeños temas específicos.
  2. Le gustan las rutinas repetitivas o los rituales.
  3. Puede memorizar información y hechos fácilmente, especialmente si están relacionados con un asunto de su interés.
  4. Puede tener movimientos torpes, descoordinados y un caminado extraño.
  5. Puede tener pataletas violentas y lastimarse él mismo.
  6. Puede ser hipersensible a estímulos sensoriales tales como la luz, el sonido o las texturas.

Los niños con Síndrome de Asperger pueden dar señales de tener poca atención compartida a edad temprana. La atención compartida es una habilidad social del desarrollo temprano en el que dos personas (como un niño y un adulto) comparten la experiencia de mirar un objeto u observar un evento. Esta habilidad es crucial para el posterior desarrollo social y del lenguaje.

Estos síntomas también pueden tenerlos niños con autismo, pero las dos enfermedades en algunos aspectos son opuestas. Muchos niños con Asperger tienen una inteligencia por encima del promedio y buenas habilidades verbales, pero tienen poco entendimiento de las reglas no dichas de la comunicación social. Como resultado, estos niños pueden parecer bruscos, raros o desconsiderados, Pero no se trata de niños raros que atraviesan una fase o de adolescentes que tienen dificultades para hace amigos. Esta es una enfermedad seria en la que los intereses obsesivos y sus inusuales habilidades sociales interfieren con la capacidad para aprender a desempeñar otras habilidades.

En algunos casos, los problemas mejoran a medida que los niños maduran y aprenden a manejar situaciones incómodas. Sin embargo, algunos niños con Asperger se vuelven depresivos en su adolescencia a medida que toman más conciencia de sus diferencias.

Los adultos con Asperger presentan las mismas dificultades con la interacción social. De hecho, ahora que la enfermedad se conoce más, adultos que nunca tuvieron un nombre para sus excentricidades se ven reflejados en la descripción de la enfermedad.

Ir al pediatra

Todos los niños tienen sus peculiaridades, y muchos párvulos pueden tener señales de Asperger en un momento u otro. Es natural que los niños chiquitos sean egoístas y que muchos tengan un fuerte interés en un tema en particular, como los dinosaurios o un dibujo animado favorito. Estas no son razones para alarmarse. Sin embargo, si un niño tiene estas señales y algunas de sus excentricidades interfieren con su habilidad para aprender o interactuar con otros niños, es hora de una visita al pediatra. No está de más contarle al médico si el niño tiene problemas escolares o dificultad para hacer amistad con otros niños. Algunas veces hay explicación médica para estas situaciones.

Tratamiento

Los síntomas centrales del Síndrome de Asperger no tienen cura, pero la mayoría de los niños se benefician de un tratamiento especializado temprano que se enfoca en el manejo del comportamiento y en el entrenamiento social. Entre las opciones terapéuticas están:

Entrenamiento en habilidades sociales y comunicación: muchos niños con este desorden pueden aprender las reglas no escritas de la socialización y la comunicación cuando se las enseñan de forma explícita y estructurada, de la misma forma en que se enseña una lengua extranjera. También pueden aprender a hablar con un ritmo más natural y a interpretar las técnicas de comunicación usadas por otros tales como los gestos, el contacto visual, el tono de voz, el humor y el sarcasmo.

Terapia del comportamiento: esta expresión general alude a varias técnicas enfocadas a domeñar los problemas del comportamiento tales como obsesiones, crisis y reacciones violentas. Esta terapia se enfoca en entrenar al niño para que reconozca la situación problemática -como un lugar nuevo o una situación con muchas exigencias sociales- y seleccionar una estrategia específica aprendida para enfrentar la situación.

El tratamiento del Síndrome de Asperger a menudo involucra a un equipo de profesionales como un patólogo del lenguaje y el habla, un psicólogo, un trabajador social, un psiquiatra o un pediatra del desarrollo. A menudo los niños con Síndrome de Asperger tienen buen desempeño escolar en colegios corrientes, con la ayuda de los profesores y de educadores especiales. La clave está en el trabajo coordinado entre los profesores, el resto del personal del colegio y los padres de manera que puedan ofrecerle al niño un ambiente y un currículo que le permitan prosperar.

Sobreponerse

El Síndrome de Asperger puede ser una enfermedad difícil y solitaria, tanto para los padres como para los niños. Por naturaleza, este desorden trae dificultades de socialización y comunicación para los niños. También puede significar menos invitaciones a jugar con amigos o a fiestas de cumpleaños, y sí más incidentes en el supermercado con gente que se queda parada mirando al niño con reprobación porque no entiende que la pataleta se debe a una enfermedad y no a una “mala crianza”. Unas recomendaciones:

Aprender acerca de la enfermedad: Hace apenas 20 años, muchos pediatras nunca había oído una palabra sobre el Síndrome de Asperger. Ahora hay muchos libros y sitios web dedicados a la enfermedad.

Aprender acerca del niño con Asperger: los síntomas son diferentes en cada niño. Pero con tiempo y paciencia, los padres aprenderán cuáles situaciones y ambientes particulares le causan problemas a su hijo, para desarrollar estrategias que le ayuden a enfrentarlos. Llevar un diario de esto y usarlo para buscar patrones de comportamiento puede ayudar.

Conseguir un equipo de profesionales de confianza: los padres deben tomar varias decisiones importantes acerca de la educación y el tratamiento de su hijo. Un buen grupo de profesionales de apoyo (profesores y terapeutas) puede ayudar a evaluar las opciones.

Ayudar a otros a ayudar a su hijo: muchos niños con Síndrome de Asperger no presentan señales visibles de su enfermedad, así que los padres tienen que advertir a los profesores, familiares y otros adultos que tengan contacto con él, de sus necesidades especiales. No hay que darle a cada persona los detalles de la historia médica del niño, pero hay veces en las que una corta explicación y algunos consejos pueden ayudar considerablemente a su hijo.

Ayudar al niño a convertir su obsesión en una pasión: la tendencia a cerrarse sobre un asunto particular es una de las características del Asperger, y puede ser desesperante para los que tienen que oír toda suerte de detalles sobre la misma cosa todos los días. Pero esto a la vez puede ser una herramienta para involucrar a los niños en actividades de socialización y en proyectos escolares. En algunos casos esa fascinación de la infancia puede llegar a ser la carrera profesional de esos niños.