Simón y Luna, los weimaraner

El también denominado Braco de Weimar, un perro “con cerebro de humano” según lo describen los criadores, fue concebido en principio como cazador de lobos, osos y jabalíes, y en las décadas recientes se adaptó para el rastreo y captura de aves, dados su fino olfato y su destreza acuática, incluso como trabajador de la policía.

Su nombre fue tomado del Ducado de Weimar, en Alemania. En estas perreras habría sido desarrollado, hacia el siglo XIX, con base en el Bloodhound más otras razas no especificadas. Otras conjeturas dan cuenta de que es francés, descendiente de los perros grises de Saint Louis, de la Isla de la Reunión. El hecho es que los duques de Weimar lo consideraron propiedad absoluta. Su crianza fue severamente controlada y solo en el siglo XX empezó a extenderse por toda Alemania.

Una característica muy especial del Weimaraner es el color de su pelaje, por el que se le conoce como “el perro fantasma”. Sus ojos son de color ámbar, o azules en su etapa de cachorro.


Como fue criado en el ambiente de la cacería, donde le enseñaron a perseguir y atrapar presas con gran agresividad, en el Weimaraner persiste la necesidad de hacer mucho ejercicio y de tener libertad espacial. Por eso se recomienda solo para quienes tienen un estilo de vida activo y deportivo.

Altura
El macho 62 a 67 centímetros y la hembra 59 a 63.
Peso
El macho 30 a 40 kilos y la hembra 25 a 35.
Colores
Gris plateado, gris ciervo o gris ratón. Puede tener marcas blancas pequeñas en el pecho y en los dedos.
Promedio de vida
12 años.
Tenga en cuenta
Si usted no lo controla, el Weimaraner lo dominará a usted.
Característica especial
Tiene los dedos centrales más largos.
Relación con los niños
Excelente.
Relación con otros perros
Buena.
Carácter
Enérgico, alerta, intrépido, obediente, dulce, desconfiado con los extraños.
Variedades
Pelo corto y fino – como Simón y Luna -, pelo corto y duro, y pelo largo.