Siguen las quejas

Sobre el aeropuerto José María Córdova
Siguen las quejas
Varios lectores escribieron acerca de las fallas de este aeropuerto internacional


Como respuesta al artículo publicado en nuestra edición anterior (555) por el columnista Francisco Ochoa, en el cual manifestaba su preocupación por diferentes aspectos y servicios que presenta el aeropuerto internacional José María Córdova, a la redacción de Vivir en El Poblado llegaron varios correos de apoyo a la columna y con otras quejas sobre este terminal aéreo. Apartes de algunos de estos mensajes, son:

De Roberto Martínez: “He leído con sumo interés su artículo titulado ‘Nuestro querido JMC’ y concuerdo totalmente con sus apreciaciones. Me permito sumar las siguientes situaciones a su lista: 1. La sala del primer piso: se puede notar una falta de orden y buen manejo casi total en el acomodamiento de las salitas y de las sillas. He visto cómo las personas se tienen que sentar en el suelo, por falta de sillas y por lo mal distribuidas que están. Hay que pensar que el JMC es el terminal aéreo de la segunda ciudad del país y la puerta de entrada y salida de miles de extranjeros que visitan Medellín para negocios y turismo. 2. El área de llegada de pasajeros: el pasajero que llega se ve en la necesidad de torear a las personas que se sitúan en el medio de las salidas. No hay orden, esta área parece la de un mercado de un municipio de menor importancia. 3. La recogida de pasajeros: es increíble el inmenso número de taxis que se sitúan en línea sin dejar espacio para que los familiares se acerquen a recoger a los que llegan. En los aeropuertos que conozco (…) nunca se les permite a los taxis copar ese espacio sino un área lejos de las salidas, y un agente los va llamando a medida que salen pasajeros que los requieren. Sobre esto he hablado con los agentes del tránsito en la terminal y me han dicho que ellos no tienen poder sobre este asunto, que es el administrador Airplan el que autoriza a los taxis para que usen ese espacio. Hay un desconocimiento total de como manejar esta situación. 4. Baños del nivel de llegada de pasajeros: están obsoletos, viejos y sucios…”.

De Ricardo Gutiérrez: “Qué buen artículo. Ojalá sirva para algo. Y eso que faltó narrar esa llegada cuando llueve, o decir que los taxistas tienen tomado el aeropuerto y que no es posible recoger pasajeros, pues está reservado a los taxistas. El JMC está hecho para sacar pasajeros pero no para recibirlos, y es un error grave de diseño pues fue pensado para la ‘estática’ de la arquitectura y no para la dinámica de la operación. (…) ¿Quién manda en el aeropuerto: la Alcaldía de Rionegro, la Aeronáutica, la Policía aeroportuaria, el DAS, la Fuerza Aérea Colombiana, los taxistas, el administrador del aeropuerto? Traer extranjeros a Medellín por ese aeropuerto hace pasar vergüenzas y los pone a pensar: si así es el desayuno cómo será la comida”.

De Hugo Lemos: “Gracias al buen vecino Francisco Ochoa por señalar algunas fallas del JMC. ¡Bravo! Pero, ¿sí se mosquearán nuestros orondos funcionarios del aeropuerto? ¡Dios quiera!”.

De Carlos I. Arango: “… Pues hay que evolucionar como lo están haciendo muchos aeropuertos que se han transformado en centros comerciales y los locales son los que pagan el sostenimiento del terminal. No como lo hicieron tímidamente en el José María, donde los negocios de los pocos locales explotan al usuario con tarifas absurdas (…). Ya el aeropuerto no es un servicio público y es operado por un particular que quién sabe cuánto tuvo que dar en Bogotá para quedarse con ‘el negocio’ y, como sea, tiene que recuperar su inversión. Es hora de ir pensando en aeropuertos privados que compitan entre ellos mismos, como sucede en Europa, y se pelean las aerolíneas ofreciéndoles tarifas económicas…”.

Por último, agrega un lector que omite su nombre: “… Muy atinado, cierto y descriptivo lo que se cuenta sobre las taquillas de inmigración y el excesivo tiempo que allí se lleva el pasajero que viene cansado y tenso, pésima primera impresión, además de los muchos problemas que causa la demora y recogida de maletas a quienes llegan en tránsito. (…) Es una lástima la ordinariez de todos los acabados de las reformas, fue un desacierto la adjudicación hecha a los operadores actuales (…). Desafortunadamente allí si se piensa en rentabilidad, no en servicio”.