Sigue polémica por proyecto de vía distribuidora

 
 
   
 

Características de la obra
La vía distribuidora tiene un presupuesto 35 mil millones de pesos; los trabajos de construcción comenzarán a mediados de abril y concluyen en el mes de noviembre. Está diseñada con el fin de darle mayor movilidad y continuidad a la Avenida Regional y agregarle 3 carriles nuevos a esta autopista, dividida de la nueva por un separador, desde Zúñiga hasta Argos, calle 34. La vía estará separada de sectores residenciales, educativos y comerciales por un separador de 5 metros de ancho y por las vías de servicio que podrán ser utilizadas para acceder a aquellos lugares aledaños al sistema vial del río Medellín. En opinión del Área Metropolitana, la obra es urgente y necesaria para la ciudad porque la Avenida Regional es transitada por 60 mil vehículos diarios, lo cual lleva, dicen, a una inevitable saturación.

La posición el Área Metropolitana
Sin embargo, uno de los puntos de discusión es la franja de tierra que se dispondrá para la obra donde están plantados 1.600 árboles de especies diversas. “Desarrollamos un inventario para determinar cuales árboles están en buen estado y que puedan ser transplantados a los separadores de la nueva vía y también cuántos se pueden talar” explica Claudia Montoya, funcionaria del Área Metropolitana. Talarán en principio 371 árboles, 417 serán transplantados y por cada árbol talado sembrarán 5 nuevos, para un total de 1.303 nuevas plantas, dicen en el Área. En ese sentido, el Consejo de Administración de Vegas de El Poblado está en conversaciones con el Área Metropolitana para transplantar árboles cerca del cerramiento de la unidad que limita con los nuevos carriles. “La mayoría de los copropietarios se oponen a las obras, pues opinan que estas traerán ruido y contaminación, pero la Junta de la Unidad considera que es difícil ir en contra de unos trabajos que en todo caso se van a ejecutar”, comenta Marta Isabel Vergara, la Administradora.

El traslado de árboles en buen estado, también se está analizando con el Politécnico Jaime Isaza Cadavid y con la Universidad Eafit, con el objetivo de sembrarlos en los campus universitarios. “Vamos a sembrar especies que tengan la capacidad de mitigar el ruido y la contaminación” explica Claudia Montoya. Por eso, el recorrido de la vía distribuidora estará acompañado por la presencia de bambúes, guayacanes amarillos, almendros y luceros de agua.

Voces de oposición
“Van a construir una vía de tráfico pesado en una zona verde de 35 mil metros cuadrados, donde vive un bosque de 3 kilómetros y cerca de urbanizaciones residenciales… eso es inconcebible”, argumenta Julio Jiménez, ambientalista del grupo Fauna. En contravía de esta posición, el Área Metropolitana observa que no habrá impactos ambientales considerables por las mismas características físicas de la obra. Esta entidad argumenta que al lado de los tres carriles, el río Medellín tiene la virtud de actuar como una barrera protectora contra el ruido. Este aspecto también se puede solucionar en los tres carriles, con una pavimentación de rodadura asfáltica, ideal para contrarrestar la contaminación auditiva. Además, la distribuidora está concebida como una vía de acceso rápido en la que es posible controlar la emisión de gases, pues los vehículos no están inmovilizados o frenando continuamente, como ocurre actualmente en la Avenida Regional.

Por otro lado, la acción popular promovida por Fauna, aboga que la obra viola derechos colectivos como el goce de un ambiente sano, tal como lo expone el artículo 79 de la Constitución Política de Colombia. Más aún, dice Fauna, se vulnera el principio de la moralidad administrativa pues es contradictorio que una entidad que vela por la defensa del medio ambiente, atente contra el equilibrio ecológico del sector. En palabras de Julio Jiménez, “el número de conductores de la nueva vía, perfectamente se podrían movilizar en el Metro, un sistema de transporte subutilizado en los últimos años”.

Al cierre de esta edición se conoció que el Área Metropolitana no está interesada en participar de un proyecto de ampliación del Metro hasta Sabaneta, paralelo a la Vía Regional, en el que tendría que aportar aproximadamente 18 mil millones de pesos por una participación minoritaria en la financiación total de las obras y no tendría que talar 371 árboles. La razón oficial es la misma que acosa a los particulares en la vida diaria: falta de plata.

 
 

Estudios ambientales

El Consejo de Administración de Bosques de la Aguacatala, otro de los conjuntos residenciales afectados por la obra, concertó dos estudios ambientales con el Área Metropolitana. La entidad contrató al Grupo de Investigación en Higiene y Gestión Ambiental del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, con el fin de medir la emisión de gases en el sector. Los resultados de esas mediciones se conocerán dentro de 15 días. A su vez, el Grupo de Investigaciones Ambientales de La Universidad Pontificia Bolivariana está elaborando un estudio de mediciones de ruido en la Regional, para estudiar la influencia de los tres nuevos carriles en el sistema vial del río Medellín.