Se siguen quejando por el ruido

  
 
 
   
 Cada reunión parece tener el mismo sentimiento y pálpito por parte de la comunidad. Ya han pasado por mesas de trabajo, compromisos de funcionarios de turno, pactos de convivencia entre comerciantes y residentes, recorridos y operativos, y en los últimos meses la comisión accidental del Concejo de Medellín, que le ha pedido al Municipio informes y resultados concretos en cuanto al control y vigilancia de los establecimientos que no cumplen con las normas de ruido y salubridad.
El grupo, liderado por el concejal Santiago Martínez, viene reuniéndose periódicamente con funcionarios de la Administración Municipal, líderes comunitarios, habitantes de esos sectores y algunos comerciantes para buscarle solución a la problemática. Lo más reciente ha sido la presentación de la Secretaría de Gobierno, en la que a través de un mapa de georeferenciación se identifican los establecimientos que presentan procesos en la inspección de policía, por violar o no cumplir algún punto de la Ley 232 de 1995, sobre el funcionamiento de dichos inmuebles. El inspector Hermes Pineda ha expuesto los avances que se han conseguido en ese despacho, cuáles están en proceso de insonorización, cuáles fueron citados, otros que están pendientes de la visita de medición, los multados y los que están en proceso de posible cerramiento.

Creen poco
En las reuniones de la comisión accidental, cuando los habitantes de esos sectores toman la palabra se escuchan las mismas quejas. Mientras la Secretaría de Gobierno explica los avances que han realizado en cuanto al control, los representantes de la comunidad siguen diciendo que no pueden dormir y que la situación tiende a empeorar. “Nosotros tenemos identificados los locales que exceden el volumen, Gobierno también, pero lo que vemos es que las cosas se dilatan en el famoso debido proceso. No vemos avances, la inspección de policía está mostrando informes repetidos”, dijo un residente después de la última comisión.

Control sin autoritarismo
Para Jorge Ceballos, subsecretario de Apoyo a la Justicia de la Secretaría de Gobierno, las quejas por el ruido han disminuido y tendrán constante seguimiento: “Este es un trabajo pedagógico y de persistencia, ya me han dado información que en La Strada por ejemplo el ruido ha rebajado. Es un proceso cultural que toma tiempo, estamos en una sociedad de derecho y no podemos llegar a cerrar de una con autoritarismo. La gente también debe tener en cuenta el ruido de la gente en la calle y el de los carros”.