Se roban tapas

Este fenómeno, que se ha presentado ya en otras zonas de la ciudad, obedece a que las tapas de los contadores dan bastantes ganancias a quienes las sustraen para venderlas como chatarra. A las desafortunadas víctimas del hurto, en cambio, les toca sacar de su bolsillo 44 mil pesos aproximadamente, como lo han tenido que hacer los habitantes del barrio, para que les repongan sus tapas. Esto cuando no ocurren accidentes.

En la estación de Policía dijeron estar al tanto de las denuncias de los vecinos. Según el capitán Eduardo Ariza Triviño, Comandante de la Estación, Manila es el único sector de El Poblado en el que hay reportes sobre esta situación, hecho que atribuye a la cercanía del barrio con el Centro, donde habitan los indigentes que cometen los robos y donde se comercializan las tapas. También dijo que han realizado algunas capturas a personas que portaban las piezas metálicas, pero que son acciones reactivas. Las patrullas, afirmó el Capitán, tienen instrucciones de ir desplazando a los indigentes fuera de las zonas residenciales.