¿Se necesita el SÍ, o el NO, de Federico?

El voto del Alcalde no compromete a Medellín, lo compromete a él como ciudadano. Por un NO suyo, Medellín no quedaría aislada en caso de que gane el SÍ. Y viceversa. El voto del Alcalde no constituye decreto
El #FicolaPazCuentaconVos que agitó esta semana la conversación en las redes sociales, escenario donde no hay que estar calificado para debatir y se exige mayor rigor y filtro de parte de la audiencia, agrega un nuevo punto en el escenario del plebiscito del domingo 2 de octubre.

La conversación surgió de un grupo que se identificó como “jóvenes universitarios indefensos que quieren la paz” y que se propuso conocer la posición del alcalde Federico Gutiérrez de cara a los acuerdos entre el Gobierno y las Farc.
La respuesta del Alcalde, en apariencia simple, decir SÍ o contestar NO, fue “que cada ciudadano tome su propia decisión”.

Como esta ciudad no descansa, el debate fue interrumpido por el sismo del martes y sus réplicas. Gutiérrez apareció en las redes sociales para dar un parte de tranquilidad en Medellín. Con horas de diferencia, la coyuntura lo había llevado al incendio en Villatina y al caso de alias Pedro Pistolas.

Pero, como ciudadanos, no podemos ir saltando de tema en tema sin digerir, sin avanzar.

El SÍ o el NO de Federico son justo eso: suyos, su mirada personal. Frente a los acuerdos, el Alcalde de Medellín señaló que son “un paso histórico”. También dijo que ha expresado “unas dudas” y que “no está mal” hacerlo, además que prefiere “ser optimista”.
¿Dará el SÍ o el NO? Respondió que invita “a leer los acuerdos y votar a consciencia”, a tener una discusión con tolerancia.

Las miradas personales de referentes públicos pueden servir como guía para que cada ciudadano fije una posición. Pero eso es diferente a “votar por”. El 2 de octubre no estaremos eligiendo a favoritos o derrotando a contrarios.

El SÍ o el NO de Federico Gutiérrez no compromete a Medellín, lo compromete a él como ciudadano. Por un NO suyo, que predomina como especulación en las redes sociales, donde también hay participantes sin mérito ni preparación suficientes para debatir, pero igual comentan y rellenan, Medellín no quedaría aislada en caso de que gane el SÍ. Y viceversa. El voto del Alcalde no constituye decreto.

La Medellín de las oportunidades ha atraído comunidades de reinsertados, también de población desplazada, además ha sido núcleo de todo tipo de violencias. Pero esos factores no pueden ser vinculados con la posición del Alcalde. Ni su carrera política, por la conveniencia que le represente plantear su voto en público, compromete a la ciudad.