Se exhibe El Salón

En sedes históricas
Se exhibe El Salón
Último fin de semana para visitar el 43 Salón (Inter) Nacional de Artistas

Visitar el 43 Salón (Inter) Nacional de Artistas Saber Desconocer es acercarse a la ciudad y vivirla. Además de poder hacer un recorrido por más de 100 obras que despiertan todo tipo de sensaciones y emociones, los lugares donde estas se exhiben están cargados de historia y sentido. Después de 26 años (1987), la ciudad recibe de nuevo este evento al que se puede asistir hasta el 3 de noviembre.

El Museo de Antioquia, como productor general del Salón, lo unió al plan que busca recuperar el Centro y convertirlo en distrito cultural.

A volver a La Naviera
Un edificio en el Centro de Medellín que puede pasar desapercibido si no se mira hacia arriba mientras se camina rápido entre la multitud, es el Edificio Antioquia (antigua Naviera Colombiana), patrimonio municipal desde 1991.

El 43 Salón (Inter) Nacional de Artistas dirigió de nuevo la atención a la hoy sede de la Universidad de Antioquia, ubicada entre la carrera 50 (Palacé) y la calle 52 (Avenida La Playa), frente a la Plazuela Nutibara. “El piso 1 estaba desocupado, y los pisos 6, 7 y 8 permanecieron abandonados al menos por 20 años. Creo que una nueva generación no lo conoce”, dice Juan Guillermo Bustamante, director de Arquitectura, Museografía y Logística del Museo de Antioquia y productor del Salón.

Durante dos meses se adecuó este edificio de los años 40, época de oro de la navegación fluvial. Quienes lo visiten se encontrarán con un espacio remodelado cuidadosamente para que cada obra conserve su sentido original o para darle otro, dependiendo de cada percepción, claro. “Es una de las primeras construcciones en Medellín en pasar del art déco a la arquitectura moderna”, afirma Bustamante.

Allí, donde antes se administraban las Rentas de Antioquia, se cobraban los impuestos y se vendía licor, están dispuestas las obras. En el primer piso, entrando a La Heladería, espacio donde artistas y colectivos comparten sus ideas, están abiertas las vitrinas donde se exhibían botellas de aguardiente, y las rejas, que dan a la calle, están pintadas de colores, como los buses.

Las salas fueron intervenidas a manera de cajas blancas. Los detalles permanecen: escaleras en forma de caracol con pasamanos, lámparas plateadas que cuelgan como platillos, grabados y relieves en las puertas que imitan los vapores en el río Magdalena, pisos de granos, flores náuticas y las columnas. A todo ese art déco, los vidrios, la piedra bogotana y la fachada, le dieron modernidad. Esto lo lograron los arquitectos Viera, Vásquez y Dotte, quienes dejaron para siempre en la memoria colectiva la idea de que este edificio es un barco.

Con una inversión de 170 millones de pesos se recuperó este escenario, para que el Museo de la U.de A., donde surgió la iniciativa, continúe su uso.

Museo de Antioquia, sede principal
En el primer museo fundado en Antioquia y el segundo en Colombia, tenía que estar el Salón.

El Museo de Antioquia sí que se reconoce a la vista, o algo de este saben los antioqueños cuando se menciona. Con la Plaza de Botero conforma uno de los principales referentes del Centro de Medellín.

Ubicado en la carrera Carabobo, entre Calibío y la Avenida Primero de Mayo, el edificio donde hoy funciona el Museo de Antioquia fue el antiguo Palacio Municipal, diseñado por H. M. Rodríguez e hijos. Su ubicación es significativa: cercano a la calle 52 (Av. La Playa) que viene del Teatro Pablo Tobón, vía que conectaba a la ciudad con Santa Elena, Robledo y la Vía al mar. A su lado aún está La Veracruz, una de las principales ermitas de Medellín.

En los pisos 1 y 2 del edificio, también cargado de art déco, se encuentran 2.000 del total de 5.000 metros de exhibición que tiene el Salón.

Esta no fue la primera sede del museo. En 1955, cuando se llamaba Museo de Zea, contó con el espacio donde funcionó la primera Fábrica de Aguardiente, posteriormente la Casa de la Moneda, hoy Casa del Encuentro, donde los visitantes encuentran otra parte de la exhibición.

Museo de Arte Moderno, la exhibición de El Poblado
Talleres Robledo fue el primer edificio de la Siderúrgica de Medellín (Simesa). Se empezó a construir en 1938, cuando hasta la zona donde hoy es Ciudad del Río llegaba el Ferrocarril de Antioquia. En 1957 se convirtió en bodega de la empresa y en 2006, cuando se propuso un plan para recuperar esta área, se proyectó como la nueva sede del Museo de Arte Moderno. Fue así como el 4 de noviembre de 2009 el Mamm abrió sus puertas en este sitio, luego de nacer y permanecer en Carlos E. Restrepo desde 1978, cuando un grupo de artistas, arquitectos y gestores del arte de la ciudad buscaron despertar el interés del público por el arte moderno y contemporáneo.

En el Mamm de Ciudad del Río se estructuraron una nave central y cuatro salas. Para la central, la curaduría del Salón eligió la instalación del artista brasileño Ernesto Neto, una estructura orgánica que se puede atravesar, tocar, oler y sentir. Es apenas la entrada para el resto de piezas y artefactos que se disponen en las demás naves.

Jardín Botánico, el escenario alternativo
Desde sus orígenes a finales del siglo 19 y principios del siglo 20, el Jardín Botánico tuvo una historia recreativa. Primero como la casa de baños El Edén y luego como Bosque de la Independencia, que también se creó para proteger las especies botánicas de la región. A sus aguas se les sacó todo el provecho; allí las familias pasaron muchas tardes de domingo. Ahora sobre esas mismas aguas, en la laguna Francisco José de Caldas, flotan dos obras del Salón: La Custre, de Germán Botero, y la Casa Desorientada, de Mateo López. Luego, sobre la tierra, en contraste con la zona verde del Jardín, Fredy Alzate levanta su obra Geografías desechas.

Inaugurado en 1972 para recibir la VII Conferencia Mundial de Orquideología, el Jardín Botánico es uno de los grandes centros culturales de la ciudad. Fue declarado Patrimonio Cultural de Medellín en 1985.

Ver la ruta del bus del Salón en 43sna.com/ruta-del-43-salon-inter-nacional-de-artistas