Respuesta a un lector

     
      Respuesta a un lector  
         
      Por estos días recibimos un correo en el que el lector comenta que nota en el contenido de Vivir en El Poblado un cambio de ruta. De un tiempo para acá, dice el lector, el periódico le ha restado importancia a la información de “denuncia”, a reportar los problemas del barrio y a denunciar los patanes con los que tenemos que convivir.
    Por eso decidimos explicar nuevamente cuál es la filosofía de esta publicación. Estamos convencidos de que en lo cercano a las personas está la vida más fundamental y allí se encuentra también la explicación de muchos de los grandes acontecimientos del universo. En la vida cotidiana, la que transita por los huecos, por los tacos, por las vías llenas de conductores irrespetuosos. Ese ciudadano que se ve a sí mismo como paciente de un mundo lleno de tormentos y lleno de impuestos, encuentra en lo más cercano la explicación a muchas de sus dudas.
    Los contenidos de Vivir en El Poblado no se limitan a reseñar aquello que hagan las autoridades, que siendo importante, no es lo único que ocurre en nuestra vida. La vida de las personas, mírelo usted a su alrededor, se compone de muchos aspectos. Su trabajo, el amor, los hijos, la familia, el medio ambiente, la literatura, la gastronomía, la música, el cine, los amigos, los intereses espirituales, los personajes que somos nosotros mismos y que son nuestros vecinos y que por no estar metidos en un escándalo, no ocuparán el espacio de la radio o la televisión.
    Sabemos que hay temas de la vida en comunidad que son de preocupación de todos. Pero esos temas no ocupan el ciento por ciento del tiempo de las personas y por eso el contenido de Vivir en El Poblado está diseñado como una mezcla profundamente armónica entre temas, personajes, debates, invitaciones, reportajes a personas que madrugan como usted o como nosotros a hacer su trabajo.
    Queremos que Vivir en El Poblado se entienda como un medio que relata la vida de las personas que vivimos aquí, hoy, y por eso mismo, nuestros contenidos se plantean particulares para quienes vivimos en medio de los tacos de la Transversal Superior, de quienes vamos a los centros comerciales, pero también de estas personas que sufren el dolor por los secuestrados de la guerrilla o que se admiran por la apertura de un buen restaurante. Eso es en pocas palabras lo que hacemos. Y es lo mismo que hemos hecho desde hace muchos años. Tal vez este lector ahora ha pasado de entender por noticia aquello que cuenta problemas y ahora empieza a verse como protagonista de nuestra historia común.