Reglas de convivencia

 
Por: Juan Carlos Velez
Hace unos quince años cuando el sector aledaño al Parque Lleras en El Poblado, comenzó a desarrollarse como un sitio con características de lo que en otros lugares del mundo se denominaba “Zona Rosa”, se inició un proceso a su vez de organización de los establecimientos abiertos al público como restaurantes y bares en una asociación que los reuniera a todos.
De ahí entonces surgió el Comité de Participación Ciudadana de la Zona Rosa de El Poblado, el cual aglutinaba a no más de 15 establecimientos del Parque Lleras y de la calle 10. Hoy el proceso de organización del comercio y de los establecimientos nocturnos ha llevado a evolucionar en un órgano más serio y grande denominado Corporación Zona Rosa, que reúne a más de 120 negocios.
El estar asociado es lo que permite la suficiente fortaleza para afianzar un proceso de desarrollo urbano, como el de la consolidación de una Zona Rosa, y a su vez poder establecer una serie de proyectos que permitan concretar el desarrollo armónico del sector, a través de planes y programas propios o concertados con la administración municipal.
Pero quizá lo mas importante al desarrollar un proceso de asociación, es el de poder establecer una serie de reglas de convivencia entre los mismos asociados, y entre ellos y la autoridad local. Si la agremiación no se diera, lo más seguro es que esas normas de convivencia las establecería única y exclusivamente la Administración Municipal sin tener en cuenta, en muchos casos, las opiniones o sugerencias de los regulados.

Hora zanahoria
Recientemente se dio en la Zona la intervención de la autoridad municipal, en cuanto consideró que las normas establecidas para la sana convivencia entre los vecinos del sector, no se estaban cumpliendo. Alegaba la Administración que se venían presentando una serie de quejas por la presencia de escombros en espacios de uso público, por el exceso de ruido en ciertos establecimientos de música en vivo, por la venta de licor a menores, e inclusive por denuncias relacionadas con la venta de sustancias sicoactivas en algunos establecimientos.
Ello llevó entonces a que la Alcaldía Municipal tomara la decisión de proferir un decreto estableciendo la “hora zanahoria” (autorización hasta la medianoche para la venta de licor) en la Zona Rosa de El Poblado, como mecanismo de control ante estas situaciones. Una vez conocido dicho decreto, la asociación de empresarios del sector reaccionó a través de su organización Corporación Zona Rosa, y en reunión sostenida con el señor Alcalde, en la que tuve la oportunidad de participar, se logró levantar la medida ya impuesta de cerrar los establecimientos a media noche, con el compromiso de cumplir las normas de convivencia acordadas con la Administración Municipal, so pena de reversar esta decisión tomada por el Alcalde el pasado viernes 4 de abril.
Reglas de convivencia que suponen la realización de una serie de campañas cívicas a cargo de los comerciantes, pero primordialmente el asumir un compromiso serio de someterse a una política de autocontrol y autorregulación, para garantizar que uno de los mejores sitios de esparcimiento nocturno de la ciudad, continúe siendo la Zona Rosa de El Poblado y sobre todo, evitar su deterioro para que no se desmejore la calidad de los negocios que hay en el sector.
El mensaje es claro, o se cumple con lo acordado, o la Administración Municipal deberá intervenir con medidas que ya no supondrían la disminución de horarios, sino la posibilidad de aplicar la nueva legislación para establecimientos nocturnos consignada en el proyecto de ley 085 de 2007, del cual soy uno de sus ponentes, y que al momento de escribir este artículo sólo le resta un debate en la plenaria del Senado. El proyecto establece sanciones muy drásticas para los establecimientos que expendan licor, como bares, restaurantes, licoreras, etc. y violen las disposiciones consagradas en esta ley. Cuya primera sanción en caso de infracción, sería de una multa de hasta 50 salarios mínimos mensuales (aprox. 22 millones de pesos) y la segunda, el cierre definitivo del establecimiento.
La Corporación Zona Rosa es la herramienta fundamental para consolidar el desarrollo armónico del sector. De ella dependerá el que no se vaya a deteriorar el Parque Lleras y sus alrededores y a su vez el poder impulsar distintos proyectos, como el que tanto hemos reclamado: La peatonalización de la Zona Rosa de El Poblado.