Regalo programa de gobierno

     
 

Sin embargo, y por si alguna vez me ataca ese bicho y contra toda expectativa me toca tragarme las palabras, desde ya estoy confeccionando una plataforma de gobierno. Anticipo que tendría gran énfasis en infraestructura vial y normas de tránsito, pues es mi convicción que del buen o mal manejo de estos asuntos se derivan muchísimos efectos en términos de educación, cultura ciudadana, tolerancia y calidad de vida de los habitantes. Aumentarla es, en síntesis, la misión básica del gobernante.

Las administraciones de esta ciudad, y de Colombia en general, han enfrentado este crítico asunto de manera incompleta, con pocos recursos y, sobre todo, con poca autoridad.

A continuación algunos puntos clave de mi programa de gobierno, que como seguramente no tendré ocasión de aplicar personalmente, gustoso lo cedo a quienquiera.

1. Al interior de mi administración seré altamente exigente con los detalles e intolerante con la mediocridad. Que tiemblen los distintos secretarios y gerentes si en la calle veo cosas mal hechas o con pobre mantenimiento. O si no se coordinan -como tanto ocurre hoy- las diferentes entidades para hacer los trabajos de manera ordenada y eficiente.

2. Pondré policías de tránsito permanentes en los cruces de mayor incidencia de infracciones, para que caigan como moscas los infractores habituales. Esto incluirá peatones que no cumplan sus normas correspondientes, en especial para cruzar una vía.

3. Implementaré patrullas movilizadas en automóvil recorriendo vías críticas, con megáfono (como en Ciudad de México), para dar instrucciones más claras y contundentes y así agilizar el tráfico.

4. Construiré muchas más aceras. Las haré bien desde el principio. Como norma, que quepa cómodamente una madre empujando un coche de bebé. Promoveré al máximo la cultura de caminar más.

5. Tomaré como propias las causas de los limitados físicos. Una ciudad que respeta a sus discapacitados es capaz de muy grandes cosas. Y viceversa.

6. Haré campaña para que todos los ocupantes de un vehículo, incluidos los del asiento trasero, tengan puesto el cinturón de seguridad. Y no permitiré que viajen niños sueltos. Tampoco permitiré más de dos personas en una moto (¡Es difícil de creer que esto aún se permite!).

7. Seré inflexible con la circulación de vehículos echando humo. Se van rapidito para el taller. Acabaré con esa farsa de que al pequeño automóvil particular le obligan a tener certificados de gases mientras que a su lado circulan orondamente todos los vehículos pesados compitiendo por quién echa más humo.

En fin, me contentaría con que el próximo ganador ponga en práctica al menos una de las iniciativas. Pero las otras también tendrán que venir, tarde o temprano. ¡Cuando ya no aguantemos más!

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