Recuerdos sobre un pionero

Historias de la radio
Recuerdos sobre un pionero
Un homenaje póstumo a Marco F. Eusse Cano


Por Juan Sebastián Mora Eusse
A sus 17 años, tras estudiar teatro con el japonés Seki Sano, Marco F. Eusse Cano, descubrió en una pequeña emisora, su vocación. Allí realizó sus primeros pasos en la radio, que por esos días, y durante varias décadas más, sería la principal fuente de entretenimiento e información para los colombianos.

El nombre de Marco F. Eusse, quien falleció el pasado martes 23 de julio a los 92 años, está estrechamente ligado al comienzo de la creación y producción de contenidos artísticos y de entretenimiento en la radio nacional. En La Voz de Antioquia y La Voz de Medellín, emisoras matrices con las que iniciaron Caracol y RCN, respectivamente, a finales de los años 40, se convirtió en uno de los personajes más importantes del medio.

Considerado una las figuras emblemáticas de la que muchos catalogan como la edad dorada de la radio colombiana, Marco F. se destacó como locutor comercial, conductor, director, productor, escritor y actor en una gran cantidad de exitosos programas musicales, informativos, de concurso y radioteatro, formatos en el que fue uno de los pioneros y líderes en el país. Su compromiso por la radio era tal, que incluso cuando ocupó la gerencia de la Voz de Medellín no dejó de lado la participación directa en ella.

Por su extraordinaria voz se hizo famoso como protagonista de un sinfín de radionovelas, entre ellas Los tres Villalobos, Rebelde y Tamakún, el vengador errante. También fue el presentador de exitosos programas de variedades como Humoradas y sorpresas y La marcha de las estrellas, show radial que invitaba a grandes luminarias internacionales de la época como Antonio Aguilar, Lucho Gatica, Leo Marini y María Luisa Landín. El programa era grabado en vivo, con público, en un escenario giratorio, en el radioteatro que en ese entonces tenía RCN en la carrera Bolívar cruce con Cuba.

Marco F. Eusse también hizo parte de la primera Caracola, una expedición en barco de la cadena radial Caracol a través de las aguas del Magdalena, en la que se transmitía la música de reconocidas orquestas a bordo e información acerca de los pueblos aledaños al río. Además incursionó en el montaje de obras de teatro, entre ellas la célebre Un ángel de la calle, junto al escritor de la misma, Efraín Arce Aragón.

Su talento traspasó las fronteras nacionales. Trabajó en 1952 en la XEW, una de las emisoras más antiguas de Ciudad de México, y recibió una oferta para trabajar en la Voz de América (el servicio de radio internacional del gobierno de los Estados Unidos). Sin embargo, Marco F. Eusse declinó tan envidiable oportunidad por la difícil logística requerida para vivir en Washington con su esposa e hijos, que en ese entonces eran nueve.

A principios de los 60, a la dirección del famoso elenco de Radioprogramas América, empresa que creó para la producción de novelas radiales, Marco F. inició una nueva etapa al fundar su propia emisora: Radio Ritmos. En los 70, Radio Ritmos se transformó en la emisora de la juventud, siendo líder durante esta década. En la radio musical, Radio Ritmos marcó no solo un hito en sintonía, sino también por sus contenidos de carácter social y cultural, plasmados en mensajes cortos con los que pretendían educar a los jóvenes.

< En 1994, el ministro de Comunicaciones, William Jaramillo, le entrega a Marco F. Eusse la Medalla al Mérito de las Comunicaciones

Otros de los aportes de Marco F. Eusse a la radio hablada y musical, fue su papel como formador de varias generaciones de reconocidos locutores, libretistas, periodistas y actores, quienes lo recuerdan como un maestro en lo profesional y personal.

Un hombre de familia
De la pesca al billar, del tenis a la música clásica. Diversos intereses convivían en este padre de doce hijos que pasaba la mayor parte de sus días de ocio en su finca La Acuarela, cerca a La Ceja. Fue allí, en una fogata, donde Marco F. Eusse, le contestó a uno de sus hijos cuál consideraba el logró más importante de su existencia. En su respuesta dio cuenta de que valoraba los incontables logros y premios obtenidos en la radio y diferentes áreas, pero dejó claro que para él su más grande obra fue la familia que construyó junto a su esposa Maritza.