Quién se beneficia del espacio público

    Ya hubo un intento en la administración de Luis Pérez para intervenir, profundamente, esta importante vía. Un proyecto al que se le trabajó por más de un año y que finalmente, con honda tristeza, tuvimos que ver cómo se guardaba en una gaveta. Las razones expuestas durante aquel período para que la obra finalmente no se realizara son las mismas que se exponen hoy para evitar que una intervención, de pronto más modesta, se haga en esta calle. Razones que en síntesis se pueden resumir en dos, ignorancia y avaricia.

    Ignorancia, porque con argumentos seudo jurídicos, quienes se niegan a que sus predios sean intervenidos se oponen a toda señal de beneficio común. Dejar las cosas como están, especialmente en esta, la vía de entrada a nuestro barrio, sería una tristeza, máxime cuando están haciendo obras de la envergadura de las que se hacen en la Avenida El Poblado.

    Avaricia, porque igualmente se puede ver cómo en los argumentos que se exponen para pedir que se deje la calle como está, lo que se argumenta en el fondo es el mantenimiento de una forma de ser que prima el beneficio privado por encima del bien común.

    Otra cosa es hablar de la calidad de las obras, de la pertinencia de las mismas o de su justificación. En cuanto a lo primero, hemos dejado constancia en estas páginas de nuestras dudas en cuanto a la calidad e idoneidad de algunos contratistas para ejecutar algunas obras públicas que estamos pagando. Sea el caso de las aceras de la carrera 36 con la calle 10A, las aceras de la misma 10A, la montaña rusa de la nueva Avenida 34 abajo de Vizcaya, por solo citar algunas de las más recientes y más notorias.

    Pertinencia o justificación. Totales. El Plan de Ordenamiento Territorial obliga claramente a la ciudad a redefinirse en favor de los peatones y para ello toda obra en beneficio de su movilidad no solo está justificada sino que debería ser respaldada. Esto no solo significa espacio público de calidad, sino un transporte público eficiente y acorde con las necesidades de las diferentes comunidades que conviven en Medellín.

    Nos hemos acostumbrado por años a aguantarnos la explicación, que más allá que eso es una disculpa, de que somos pobres. Sí, es cierto, si nos comparamos con ciudades con otros ingresos y otros recursos, pero, también es cierto que si lo que van a hacer es pintar un muro, este debe quedar bien pintado. Si lo que van a hacer es una acera, esta debe quedar apta para ser transitada a pie por cualquiera. Vale lo mismo hacer un muro bueno que uno malo, en materiales, claro, pero el malo vale el doble. Es posible que para muchos este sea el negocio: hacer en el día, como Penélope, para deshacer en la noche.

    Manteniendo y alimentando la mentalidad de que somos pobres, de que no podemos, de que estamos derrotados antes de dar la batalla, es como hemos construido la ciudad que tenemos, llena de remiendos y siendo el caldo de cultivo para la existencia de unos intereses privilegiados por encima de los beneficios colectivos.