Qué lástima

Qué lástima
Eso exclama el biólogo José Rincón ante la tala reciente de dos árboles por la carrera 34, frente a la subestación de EPM. “Según los operadores, uno de ellos estaba podrido totalmente, pero se habría podido dejar a media altura, pues solo estaba dañado un pequeño pedazo en la parte alta. Hubiera servido para asentamiento de aves y para que crecieran plantas epifitas o enredaderas”, asegura.