Psico-neuro-inmunología

Psico-neuro-inmunología

/ Jorge Vega Bravo
Compleja palabra. Practiquemos la anatomía y dividámosla en partes: Psico es el prefijo usado en español para los asuntos del alma o de la mente –depende del contexto– y proviene del griego ‘Psiqué’, una de las tres hijas del rey de Anatolia y hermana de Afrodita, quien envía a su hijo Eros a que le atraviese el corazón para que se enamore de un monstruo. Pero Eros desobedece y se enamora de Psiqué. La escultura y la pintura de todas las épocas consagraron el encuentro magnífico entre estos dos seres míticos: el alma y el amor. Neuro: prefijo para sistema nervioso en todos sus aspectos, con una estrecha relación con el sistema hormonal. Inmunología: ciencia que estudia el sistema inmune, responsable de nuestra integridad; este sistema configura, desde lo corporal, la propia individualidad. Nos permite reconocer lo extraño y reafirmar lo propio. El sistema inmune es el aspecto más biológico del Yo humano. Los seres vivos son sistemas abiertos, de una gran complejidad y con múltiples procesos de autorregulación que abarcan lo físico -expresión concreta y tangible de la vida- lo anímico y lo existencial.

En días pasados estuvieron en Medellín la Dra. Socorro Cordeiro, médica brasilera, y la psicoterapeuta argentina Adriana Masieri, quienes impartieron para un grupo profesionales de la salud de todo el país, un seminario de ‘Psico-neuro-inmunolgía de las enfermedades sicosomáticas y su tratamiento con medicina antroposófica’; estas profesionales disertaron sobre la manera en que la psique, los sistemas nervioso y hormonal y el sistema inmune, interactúan en determinadas circunstancias y se expresan en el escenario del cuerpo como procesos de salud o de enfermedad. ‘Enfermamos porque sentimos’, afirma R. Steiner. Cuando fuerzas anímicas no equilibradas desbordan el ámbito de lo vital, se altera la química de las hormonas y de los neurotransmisores y el ser humano entra en un desequilibrio cuyo origen suele estar en un plano más elevado, aunque tenga manifestaciones corporales específicas.

“La naturaleza invisible del hombre (su Yo, su alma y su cuerpo vital) actúan a través de su naturaleza visible; lo que no es manifiesto opera a través de lo que es manifiesto”. Esto se traduce en la medicina occidental como enfermedad sicosomática, lo cual es una redundancia: no es difícil demostrar que la mayor parte de las dolencias comunes y no comunes involucran la psique, esto es el alma y la mente, y se expresan en el nivel corporal. El cuerpo es el escenario, el alma los actores, y el Yo es la obra teatral. El Yo superior escribe el destino individual -el guión- y el alma lo dramatiza de manera sana o enfermiza en el teatro de la corporalidad.

Para la medicina de orientación antroposófica, la homeopatía y las medicinas tradicionales china e hindú, el hombre es una unidad indisoluble, no sólo de psique y soma (cuerpo), sino de cuerpo, alma y espíritu. Con este presupuesto antropológico tenemos esperanza de reconstruir los maltrechos sistemas de salud de nuestros países. Ya los europeos avanzan en la integración de estos modelos en el ámbito académico y asistencial. Un importante grupo de profesionales de la salud de Sudamérica, como las citadas doctoras Cordeiro y Masieri, le apuestan a un modelo de salud más humano, a un modelo que amplifica y complementa la mirada científica convencional.
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