Proyecto de acuerdo para proteger a los animales

 
 
   
 

Decisiones equivocadas vergonzosas
Álvaro Múnera, concejal que encabeza la propuesta, comenzó la historia con los toros a los 4 años: “Épocas de equivocadas decisiones que me avergüenzan, pero no tengo que tapar nada, es una realidad que tengo que aceptar.”
El papá de Múnera lo llevaba a todas las corridas: “A los 12 años se me metió a la cabeza que quería ser torero, en ese tiempo los toreros en Colombia éramos unos héroes, no había movimientos antitaurinos, la plaza se llenaba, pues no existía la cultura que hay hoy sobre la protección de los animales, nadie se cuestionaba ni se sensibilizaba con el dolor ajeno, la gente veía muy normal una corrida de toros.”
A los 18 años Múnera ya estaba toreando en España, y una tarde en la plaza de Munera en Albacete, un toro lo cogió por la pierna izquierda y en la caída se fracturó la quinta vértebra cervical: No puede volver a caminar.

Como un delincuente
En Estados Unidos, mientras buscaba un mejor tratamiento, Múnera aprovechó para estudiar y rehabilitarse, “pero también fueron 4 años que viví como un delincuente por lo que le hice a los toros, pues cuando las personas de la universidad, el hospital y los que iba conociendo me preguntaban qué me había pasado, el rechazo era inmediato, una discriminación puntual, sin embargo al principio me intentaba defender con los mismos argumentos que sacan los taurinos hoy en día, que el toro nació para eso, que es un arte de tradición.”
Hasta que un día una compañera del hospital invitó a Múnera a su casa, y al presentarlo como Pilarico el torero, una tía se quedo mirándolo fijamente y le dijo: “Me alegro mucho, no sabe lo contenta que estoy de verlo en esa silla de ruedas, ojalá nunca se levante, usted es un bárbaro, despiadado, cruel, asesino.”
“Ese día entendí por fin que el mejor acto de sensatez es darle la razón al que la tiene, la señora me hizo caer en cuenta que el toro también tiene un sistema nervioso central que responde a los estímulos del dolor, de la misma forma que el de los seres humanos.”

Paseo familiar
Uno de los aspectos positivos de la llamada fiesta brava, rescata Juan José Arias, Director Comercial de Cormacarena, es la fiesta del tendido, “un paseo familiar que se extiende junto a las tascas y los tablados, más el casino al interior; y es que definitivamente para los que nos gusta ver enfrentarse la valentía de una persona y la fuerza de uno de los animales más lindos, las corridas son todo un arte de tradición.”
Múnera por su parte dice que una expresión artística por naturaleza debe ser incruenta: “Transmitir belleza, reconfortar el espíritu, ya que existan personas que quieran vender como arte la crueldad, es un debate público que sería muy bueno poner en boca de la ciudad; para mí la tortura y la crueldad nunca podrán ser arte,” afirma.
Frente a las buenas causas que apoyan las corridas, Múnera expone un paralelo: “Medellín sin tugurios se construyó con plata del narcotráfico, y si las buenas causas fueran un argumento válido, el sicariato, la extorsión y el secuestro, dan empleo y por ende podríamos asumir que es válido, pero eso no puede ser un argumento jamás permitido, evitar dolor a través de un hospital, infringiendo dolor, es totalmente contradictorio.”

Las leyes colombianas
“Para por Ley impedir el desarrollo de las corridas, lo primero que hay que hacer es quitar las excepciones a la Ley 84 de 1989. Esta Ley en su Artículo Séptimo dice: “Quedan exceptuados de los expuestos en el inciso 1°. y en los literales a, d, e, f y g del artículo anterior, el rejoneo, coleo, las corridas de toros, novilladas, corralejas, becerradas y tientas, así como las riñas de gallos y los procedimientos utilizados en estos espectáculos.”
“El legislador nuestro dice qué no se le debe hacer a los animales, y después en otro artículo exceptúa todo lo que prohibió, esto es de corruptos, de insensatos,” asegura el concejal Múnera.
Medellín, en caso tal de aprobarse el Proyecto de Acuerdo se hermanaría con Barcelona, y sería la primera gran ciudad de Colombia que por acuerdo municipal se declararía en desacuerdo con los espectáculos taurinos.