Por una infancia no digitalizada

Jorge Vega Bravo
Por Jorge Vega Bravo / Vida plena / opinion@vivirenelpoblado.com

Debido al poco movimiento corporal, a la fijación de los ojos y a la experiencia centrada en la cabeza, se produce una estimulación que va en contra del sano desarrollo del cerebro

El niño pequeño es un órgano sensorio: se comporta como una esponja que absorbe los contenidos del medio con asombro y pocos filtros. Él vive un período de plasticidad donde se forman las redes neuronales; aprender está relacionado con la formación de redes. La escuela no puede ignorar este período, donde lo ideal es aprender viviendo, observando, jugando y no sometido a pantallas que agotan la vitalidad del cerebro.

La economía y las políticas educativas están impulsando la transformación digital de la sociedad con rapidez. En la escuela se habla de “formación digital” que incluye teléfonos, tabletas y computadores, de tal forma que escuela y aprendizaje se están definiendo por la tecnología. Pero necesitamos una educación más humana, que esté en correspondencia con el desarrollo corporal, psíquico e intelectual. ELIANT1 considera que la transferencia de competencias digitales es una tarea importante de la escuela y que tiene como fin la comprensión del funcionamiento de la tecnología y la capacitación para un uso creativo, responsable y crítico de la misma. Pero, todo a su debido tiempo.

Educadores y padres deben tener la posibilidad de decidir hasta qué edad las pantallas quedarán fuera de los centros educativos. Los profesores deben decidir con qué medios van a trabajar y si utilizan los medios digitales y para qué. Entonces es necesario contar con el derecho a guarderías infantiles y a escuelas primarias sin pantallas. Es bueno que la política educativa se libere de la fijación a las tecnologías digitales y que abra paso a alternativas creativas, que permitan a los responsables dedicarse a los niños y a sus experiencias de aprendizaje y de formación en el mundo real.

Los niños tienen derecho a conquistar el entorno mediante los sentidos, el movimiento y el juego creativo. Esta interacción con el medio les permite desarrollarse de acuerdo con su edad.

“Una introducción precoz de los medios digitales actúa como un freno al desarrollo y reduce las experiencias reales a un mero toque de la pantalla2”. Debido al poco movimiento corporal, a la fijación de los ojos y a la experiencia centrada en la cabeza, se produce una estimulación neuronal que va en contra del sano desarrollo del cerebro y que genera una serie de efectos negativos: sobrestimulación, riesgo de adicción, distancia de la naturaleza y deterioro del control de la impulsividad y de la capacidad de pensamiento reflexivo. El objetivo de la escuela es brindar a los alumnos una formación para la libertad. La transformación digital de la sociedad necesita personas que piensen y actúen de forma libre. Esto lo aprenden los niños en el aula y en casa a través del diálogo y el encuentro humano. Este hecho lo reconocieron pioneros de las TIC como S. Jobs, B. Gates y J. Bezos: no les dieron a sus hijos teléfonos inteligentes y les aplicaron restricciones para interactuar con las TIC hasta los 12 años.

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