Poeta pintor, pintor poeta

“El artista no es un tipo especial de individuo, sino que cada individuo es un tipo especial de artista”: Juan Calzadilla 
La exposición Formas escapándose del marco, está compuesta por 45 piezas que representan las diversas etapas creativas de Juan Calzadilla entre los años 1972 y 2015
Por Saúl Álvarez Lara
El poeta venezolano Juan Calzadilla ganó el Premio León de Greiff al Mérito Literario 2016. Pregunté por él. Algunos de los interpelados respondieron, otros no. Busqué al poeta en la virtualidad, el lugar donde todo está, y de a pocos me fui encontrando con un poeta que también es pintor. Ve como escribe y escribe como ve. En Las puertas del espacio dice: “No escribo sobre aquello que pasa por mi cabeza. / Más bien escribo sobre aquello por lo que mi cabeza pasa”. Juan Calzadilla es un poeta que deambula por la cotidianidad, la busca, nos pone frente a ella. En ¿Por qué tengo yo que ir más de prisa? escribe: A través de la ventanilla del automóvil / observo los muros, las casas, las calles / los árboles, los pastos, los cultivos, los baldíos / que ante mí pasan raudos / a la misma velocidad a la que yo paso / pero en dirección contraria, / como si entre la naturaleza y yo se estableciera / una pugna para decidir / quién se despide y quién se queda. Es un pintor de la palabra, un poeta plástico, dice de él Ana Berta López en su columna virtual Anagrafías.

Juan Calzadilla ganó el Premio León de Greiff porque, según sus propias palabras, “ha pasado más de cincuenta años de su vida jugando. Y peor aun, cifra su destino en continuar jugando hasta el final”. En Epitafio presencia su propio entierro y escribe: “En mi entierro iba yo hablando mal de mí mismo / y me moría de la risa. / Enumeraba con los dedos de las manos / cada uno de mis defectos / y hasta me permití delante de la gente / sacar a relucir algunos de mis vicios / como si me confesara en voz alta / y en la vía pública. / Comprendo que esto no es usual en un entierro / ni signo de buen comportamiento. / Un ciudadano cabal, aun estando muerto / – cuando es él el centro de la atención – / debe guardar las apariencias / y cuidar de no exponerse al ridículo”.

Es alto, delgado, de cabellos blancos casi siempre fuera de lugar y mostacho también entrecano por donde se filtran palabras e ideas que se reflejan, escribe Ana Berta López, en la infinita dulzura de su mirada. Lo imagino riendo mientras conversa con sus amigos o mientras escribe los poemas donde juega con el otro, el otro él que no cesa de ver y caminar y pintar y escribir. Entonces su voz suena suave: “Cuando alguien me ordena que / Hable más fuerte, más fuerte / En general lo que quieren decir / Con esto es que hable más alto. / ¿Pero quién puede elevar tanto su / Voz para volverla reconocible en medio / Del bullicio ensordecedor que hacen los / Que compiten por hablar más duro y más / Fuerte?”.

Juan Calzadilla nació en Altagracia de Orituco, en el estado de Guárico, en 1931. Hubiera sido músico, pero no había posibilidad de estudiar música en Altagracia y más bien se graduó en Filosofía y Letras en el Instituto Pedagógico y en la Universidad Central. Dos momentos importantes marcan su poesía y los dos corresponden al ocaso de las dictaduras de Juan Vicente Gómez, en 1936, y Marcos Pérez Jiménez, en 1958. En 1936 después de la muerte del dictador nació Viernes, un grupo de poetas que tuvo como propósito devolver la poesía venezolana, en su publicaciones, al ritmo de otros países del continente como Piedra y Cielo en Colombia. Primeros poemas de Juan Calzadilla fue publicado en 1954 en Ediciones Mar dirigida por Vicente Gerbasi el poeta de mayor proyección del grupo Viernes. Los puntos de encuentro entre Gerbasi y Calzadilla corresponden a esos momentos políticos e históricos. Durante esos años publicó La torre de pájaros y Los herbarios rojos.

El segundo momento vino poco después de la caída de Pérez Jiménez en 1958. Calzadilla hizo parte del Grupo El Techo de la ballena. A partir de este momento su poesía explora el espacio urbano. Durante esos años publica Dictado por la jauría (1962), Malos modales (1965), Las contradicciones sobrenaturales (1967), Ciudadano sin fin (1970), Manual de extraños (1975) y Oh Smog (1977). En Dictado por la Jauría escribe: Me reconozco en mi infancia en mi madurez / en mi muerte en los términos de mi oficio de espectador a quien el muro / endurece para siempre / me reconozco en mi córnea de salamandra furiosa / me reconozco en la selva urbana que me propone una máscara / para dar los buenos días desde una claraboya demasiado alta…


La tercera etapa se inicia con Tácticas de vigía, 1982; y va hasta Aforemas 2004, entre ellos hay no menos de doce libros. La poesía de Calzadilla se centra ahora en la búsqueda de lo minimal, tanto por la forma como por el recuento de los males mínimos: “Cuando el sentido toma la palabra, la forma oye / Cuando la forma toma la palabra, / el sentido huye. / No es la forma lo que corre tras el sentido, / sino todo lo contrario”.

Luis Fernando Calderón dice que para Calzadilla la construcción gramatical es precisa como sus dibujos o sus construcciones gráficas. William Rouge, anota “… Es un maestro que me enseñó a defender mi intención de jugar con el lenguaje y con las imágenes poéticas como fundamento de mi territorio estético…”.
Juan Calzadilla recibirá el premio concedido por el Grupo Argos y sus filiales, la Universidad Eafit y La Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, durante la Fiesta del Libro entre el 9 y el 18 de septiembre en la Zona norte de Medellín. Espero, en ese momento, conocer de viva voz al poeta.