Pedalear El Poblado

En Medellín hay un promedio de 15 bicicletas por cada mil habitantes, mientras que en El Poblado hay un promedio de dos a tres vehículos automotores por cada familia.

Por Daniel Suárez Montoya

Estos datos son suministrados por la encuesta origen y destino del Área Metropolitana, que también señala que el tiempo de desplazamiento en la ciudad ha aumentado en un 44%, es decir, tardamos cada vez más de llegar de un lugar a otro. Por otra parte, la bicicleta ha logrado pasar de 36.850 viajes a 62.000, lo que significa un aumento del 0,7% al 1% en los recorridos que hacemos los medellinenses.

Menciono estos datos y El Poblado en particular, porque es un territorio difícil para los ciclistas, por su lomas (por lo menos en zonas altas), por su densidad de vehículos, ausencia de espacio público y una gran cantidad de peatones también. Una dinámica muy diversa, pero compleja: lo digo como ciclista que se pedalea todos los días por Ciudad Del Río, Villa Carlota, Manila, Astorga y el parque de El Poblado.

El hecho de hablar de esto es porque durante la más reciente administración de la ciudad, se apostó por llenar de biciparqueaderos a El Poblado, en sectores como el parque Lleras, Vía Primavera, Provenza o la 10B. Estos espacios para dejar la bici fueron una muy buena noticia para los que nos movemos en ella y frecuentamos este sector de la ciudad; sin embargo, el vacío quedó desde el inicio al ver que cada uno de esos biciparqueaderos no tuvieron una socialización a la ciudadanía que daría uso de ellos como tampoco una apropiación por parte de algunos de los comerciantes cercanos a los lugares donde fueron instalados.

El resultado es el de hoy, donde algunos ya no están, como en el caso del Lleras y otros están averiados porque los carros los han afectado, como al frente de Calle 9+1, de Pergamino, por Vía Primavera; mejor dicho, estos espacios para la apropiación de la bici, donde le intentaron quitar un espacio al carro, limitando sus celdas de parqueo, hoy no están apropiadas, todo lo contrario, están abandonadas por la administración, por gran parte de los comerciantes y algunos han desaparecido.

Hoy podríamos estar hablando de un detrimento para la ciudad y una pérdida para el ciclista que ni se ha enterado o no prefiere usarlos y de los demás actores que con sus carros los han dañado.