Pedaleando en América Latina

Conferencistas reflexionan sobre el momento histórico del continente con respecto al desarrollo del uso de la bicicleta, y sobre las mejores prácticas para su fomento e implementación 

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El viernes 27 de febrero, en el marco del 4to Foro Mundial de la Bicicleta, se realizó la conferencia “Pedaleando en América Latina”, en la cual se hizo un recorrido sobre los antecedentes del ciclismo, como transporte público y se reflexionó sobre las mejores prácticas para el fomento del uso de la bicicleta.

El primer interlocutor, Ricardo Montezuma, es master y doctor en Urbanismo y Ordenamiento de la Escuela Nacional de Puentes y Caminos en París, y ha sido asesor de movilidad de varias ciudades de América Latina, entre ellas Bogotá. Montezuma habló de los hitos más importantes en la consolidación del uso de la bicicleta entre 1990 y 2015.

Inició la charla hablando del cambio de paradigma que hubo en el mundo, donde se pasó del concepto de transporte al de movilidad, y los nuevos referentes alrededor de la bicicleta. “Hoy los motivos para usarla son más variados. Vemos la cicla como un componente ambiental, social, de salud pública, deportivo y político”, comentó.

Así mismo, resaltó el auge de las ciclovías de domingo en Río de Janeiro, y movimientos civiles como los Furiosos Ciclistas en Chile y los Bicitecas en México en la década de los noventa, y la implementación, desde el 2004, de los primeros programas de fomento del uso de la bicicleta en el continente.

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Resaltó, también, las nuevas tecnologías como una importante herramienta de difusión. “La movilización social sigue siendo la base”. Sin embargo, enfatizó la necesidad de que los gobiernos locales y organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) se involucren en el desarrollo y ejecución de políticas públicas.

“En ninguna ciudad se han alineado los actores y las acciones todavía. Hay que desencadenar procesos irreversibles, pero no son procesos inmediatos”, manifestó. Finalizó su aporte, poniendo de manifestó la necesidad de convertir el activismo en acciones políticas.

En segundo lugar, participó Amarilis Horta, directora del centro de Bicicultura de Santiago de Chile, quien habló del Fenónemo de la Bicicleta en Chile en el que, a pesar de las condiciones legales y políticas adversas, se ha generado una gran movilización ciudadana alrededor del uso de la bicicleta. Diariamente, en Santiago de Chile hay un millón de viajes. El 10% son en bicicleta, una cifra considerable, en contraste con el resto del continente.

Horta enumeró varias las razones del porqué la gente comenzó a movilizarse en bicicleta. En primer lugar, dice que se cambió la percepción negativa, además se pavimentaron calles en la periferia, y un tratado de libre comercio con China, permitió el acceso a 650 mil bicicletas anuales a bajo costo. El Plan Maestro de Santiago de Chile contempla la construcción de 963 kilómetros de vía en 13 años, con los estándares adecuados.

Las enseñanzas de este proceso, según la directora de Bicicultura, fueron que permanentemente se debe ampliar el público, a través de un trabajo mediático y político, y la capacitación constante para la excelencia técnica. “Entender que los sistemas de transporte son complejos. No solo es construir ciclovías”.

Horta aseguró que la bicicleta necesita de ciudades de distancias cortas, integradas y amables, y que en condiciones adecuadas, puede ser una vehículo de cambio, de construcción de ciudadanía activa, que transforma las sociedades, de manera gradual, pero muy profunda.

Posteriormente, tomó el micrófono Lake Sagaris, escritora canadiense radicada en Chile y docente en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su primera reflexión fue es que es necesaria la codirección en los proyectos de movilidad de una sociedad civil preparada para el cambio, que debe ser educada desde las escuelas, “porque la improvisación es la mayor fuente de peligro”.

Así mismo, expresó la importancia de aprovechar la ciencia de la cicloinclusión, entendida como el conocimiento organizado sobre el tema, para la difusión. “Lo técnico es importante, pero siempre relacionado con lo social”. Además, “aprender de las experiencias ajenas, pero saber que no se pueden copiar tal cual. No hay ciclovía global. Siempre son trazados locales”.

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Finalmente, realizó su exposición Darío Hidalgo, director de Investigación y Práctica de EMBARQ, iniciativa de transporte sostenible del Instituto de Recursos Mundiales WRI, con trabajo en México, Brasil, Turquía, India, China y Colombia, quien, además fue subgerente de Transmilenio S.A.

En resumen, Hidalgo enfatizó: “Más importante que la medida económica es la felicidad”. Dijo, también, que el uso de la bicicleta es imposible en ciudades dispersas que crecen sin control, y que es imperativo cambiar la visión de que solo nos superamos o crecemos si tenemos un vehículos motorizado”.

Finalmente, aseguró que no conviene la conformación de “sectas” de ciclistas. “Desde el “biciactivismo” podemos incluir a los demás”, concluyó.