Parques que tenemos, pero que carecen de usuarios

Parques en El Poblado
Parque por el sector de Catay.

Algunos espacios públicos de El Poblado son de poca apropiación por parte de los vecinos. Influyen el sitio y las comodidades. ¿Cuáles son las razones?

Por: Sebastián Aguirre Eastman / sebastian.aguirre@vivirenelpoblado.com

Mire a la derecha cuando baje por Los Balsos y ahí lo verá: un parque en la esquina de la carrera 42, frente a la urbanización Rondas de Oviedo y el centro comercial Santafé. Tiene su mobiliario, está bien mantenido, ofrece jardines amplios, pero casi siempre le falta algo: usuarios.

Igual ocurre en Manila, en la 43F con la calle 14A; por El Tesoro, en la carrera 30 con la 3B sur; o en la zona de los Catay o por Sao Paulo. Son solo ejemplos. Espacios públicos hechos para que la gente los disfrute, los aproveche como punto de encuentro, pero al pasar, por lo general, lucen desiertos.

Cuando reclamamos más lugares como estos, como desahogo ante tanto cemento que nos rodea, la respuesta es no usarlos. ¿A qué se debe?

 

Ciudad sin equilibrio

La mayoría de estos sitios han surgido como compensaciones urbanísticas que deben hacer los constructores como contraprestación por el uso del suelo y el otorgamiento de las licencias para ejercer su actividad.

El arquitecto Gabriel Arango, gerente de Diseño de la firma AIA, sostiene que estas cesiones urbanísticas tienen su razón de ser, pero advierte: “la ciudad no ha tenido un desarrollo histórico, ni uniforme ni equilibrado, y por lo tanto hay muchos sectores ya constituidos de ciudad (centro histórico, centro tradicional, barrios populares y de invasión) que fueron desarrollados urbanísticamente sin tener en cuenta un equilibrio entre áreas construidas privadas y áreas libres públicas”.

En esas áreas, agrega Arango, el Estado debería buscar la mejor forma de ubicar y de utilizar las áreas verdes y/o las áreas públicas que se le exige como compensación a los nuevos desarrollos urbanísticos.

El diálogo es un camino

La arquitecta Diana Catalina Álvarez, coordinadora de la maestría en Urbanismo de la UPB, opina que es urgente que se emprenda un diseño más colaborativo de estos espacios, y que haya un diálogo abierto con los vecinos sobre su concepción y materialización, que tenga en cuenta las particularidades de cada comunidad y su entorno.

Lo anterior “para evitar que terminen condenados al abandono, al deterioro o la baja apropiación y mal recibo, esto especialmente en las áreas de mayor dinámica inmobiliaria y mayor déficit de espacio público, como El Poblado”.

La experta lamenta que “para los vecinos, pero sobre todo para el interés general de Medellín, un esfuerzo administrativo y económico termine siendo poco pertinente y oportuno y, en últimas, subvalorado por la comunidad para la cual fue luchado”.
¿Cómo se define su ubicación?

Los parques surgen como compensación urbanística, pero también vía Plan de Ordenamiento Territorial, que define unos criterios como cobertura y demanda de espacio público, disponibilidad y necesidades de la población que los va a disfrutar, explicó Claudia García, subdirectora de Planeación territorial y estratégica de ciudad.

Hay además un mapa que indica los lugares donde se debe fortalecer la base natural para crear espacios de recreación, esparcimiento y encuentro.

Algunas de las características que deben tener los parques son disponer mínimo de 1.000 metros cuadrados de área total, diez metros cuadrados de frente, que el terreno no tenga riesgos ni amenazas, que tengan acceso desde la vía pública y que puedan contar con redes de servicios públicos.

“Tenemos el compromiso de adelantar actuaciones para mantener estos espacios en óptimas condiciones, para que los ciudadanos puedan apropiarse de ellos. Algunos no son para el encuentro masivo, y su función es más de carácter ambiental, paisajística y urbanística”, afirmó la funcionaria García.

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